8.7.08

Enmendándome a mí misma

(OJO; este es otro post emo. Podéis remitiros a advertencias en los anteriores para conocer vuestros derechos, y para tranquilizaros respecto a la importancia que puede dársele a algo así aquí. He dicho.)
Últimamente ando frustrada con un montón de cosas. Y la principal, aunque supongo que en el fondo es una gilipollez, es que no consigo sacudirme de encima la sensación de tristeza que me acompaña. No es lo único que me sucede, claro. Estoy cansada, y eso se nota. Mi rendimiento es bajo en un montón de cosas en las que normalmente estaría dándolo todo. Me cuesta terminar lo que empiezo y entusiasmarme en nuevos proyectos. Me siento como los protagonistas de "Esta casa es una ruina"; enfrentándome a un montón de cosas que requieren de prácticamente toda mi atención y mi buen saber hacer, y a las que no puedo dedicarme como debiera. Me siento como si estuviera construyendo la casa de mis sueños para otro, poniéndole un montón de ganas, y viendo como todo se echa a perder poco a poco o del tirón. Un montón de esfuerzo en vano. Y eso cansa.



Pero todo esto se ve entorpecido por esta tristeza.
Estoy triste.
Del mismo modo que estar cansado puede resultar algo épico, noble, digno de ser aplaudido, la tristeza es uno de esos males que representa que los padece quien quiere. Cada cual puede decidir estar o no triste, y darse más o menos cancha para recuperarse de una época poco amable. Cuando eres consciente de eso (al menos a mí me sucede) terminas sientiéndote gilipollas por no ser capaz de quitártela de encima, más aún si te repites contínuamente que todo esto está sucediendo porque tú lo permites. No puedo evitarlo, aunque sé que debería poder hacerlo. Y eso tampoco ayuda.
Siento que mis esfuerzos en un montón de campos son estériles, y me repatea. Vivo en una contínua sensación de provisionalidad, y me repatea. No consigo concentrarme ni comunicarme como debería, y me repatea. Y me cuesta dejar de ver las cosas mates y plomizas, y eso lo hace todo mucho más complicado. Y me siento gilipollas por ello. Y me repatea.
Queda menos de un mes para las vacaciones. Ains...

4 comentarios:

Lumen Dei dijo...

No siempre ha de haber una razón, o varias, para sentirse triste. Hay persona cuyo estado natural o habitual es la melancolía o la tristeza, siendo aparentemente su vida feliz o perfecta.

Es un estado, un sentimiento, que va o viene, que aparece y desaparece, y que puede ser más o menos intenso, pero normalmente no depende de ti que estés triste, que te sientas triste, ni significa que los demás lo vayan a notar ni por lo más remoto.

Fer

Capitan Napalm dijo...

Nena, se llama carbonización del sistema nervioso por sobrecarga. Necesitas unos cuantos meses de estabilidad para recuperarte.

Been there.

´°*¤·Nur·¤*°` dijo...

Fer; espero que no pretendas que me resigne a eso. Bonito papelón para nadie asumir que va a ser infeliz de por vida... No, señor. No para mí.

Capi; Ya. Dime cuándo y dónde y te pongo un pisito en la Gran Vía. Y espero verte por ahí, lejos del mundanal ruido.

Anónimo dijo...

Creo que estás de luto... date un tiempo a ti misma libre de autoexigencias para llorar la pérdida y poco a poco resurgirás.