3.10.08
Imperator ya está en casa
Con esta entrada doy por finalizados los partes médicos del caballero, que para eso es mayorcito y tiene conexión a interné.
Muchas gracias a todos los que os habéis acercado, interesado, llamado, preguntado o dejado algo de tiempo... Y eso, ahora, lo digo por mí, no por el convalesciente. Me habéis sido de gran ayuda y apoyo. Valéis todos un potosí.
30.9.08
Calma chicha (Sobre la salud de Imperator III)
El médico ha confirmado esta mañana que probablemente le den el alta el sábado. Hombre; supongo que si hubiera alguna complicación la cosa podría alargarse algo más, pero el caso es que es previsible que vuelva a casa el fin de semana.
El caso es que el aburrimiento es muy malo, el cansancio que provoca la fiebre es muy malo y el ambiente general de los hospitales, por muy maja que sea la gente que trabaja ahí, es horrible. Terminas por sentirte de mala leche, agobiado, y por desear que pasen rápido las horas que no estás durmiendo. Espero que se le haga llevadera la estancia y que todo esto no termine por agriarle el carácter.
29.9.08
Nuevas, que no siempre buenas (Era: Sobre la salud de Imperator II)
Los médicos han comentado esta mañana que podía deberse a la propia intervención (el cuerpo de uno se pone algo raro cuando lo rajan, remueven, cortan, cosen y cierran) o por una ligera infección. Como en el hospital no debían ir muy justos de camas han decidido que es mejor que Imperator se quede a hacerles compañía en observación, con antibiótico indovenoso, hasta finales de semana.
Eso, como todo, tiene un lado positivo y otro negativo.
El positivo es que en ningún sitio estará más controlado por manos y mentes expertas que en el hospital. El equipo médico que le atiende y las enfermeras de planta han resultado ser de lo más diligentes y francamente encantadores, y tiene una habitación doble, grandota, con mucha luz y una cama con millones de botoncitos para él solo. Una vez conectado el portátil, asegurado el suministro de libros, con ropita limpia para después de una buena ducha y con alimentos sólidos (bueno; semi-sólidos), una semana de vida contemplativa en una joya del modernismo catalán y patrimonio de la humanidad según la Unesco no parece tan mal plan.
El negativo, principalmente, es que en casa no se está como en ningún sitio. Y que encontrarse pachuchillo (que no mal, porque lo único que nota es que le chinchan las heriditas) no es del gusto de nadie, y que encontrándose bien lo de estar una semana más bien solo y sin Wi-Fi (so, no hay WoW) puede llegar a ser muy aburrido. Y que le echo de menos. Hoy he decidido empezar a tomarme esta semana con algo más de filosofía, pero hasta anoche he estado francamente angustiada (por una apendicitis, casi hasta da vergüenza reconocerlo) y eso no nos ha hecho ningún bien a ninguno de los dos. A mí la que menos. Pero eso ya ha cambiado.
No creo que vayan a producirse muchos cambios en su estado, pero si hay algo destacable ya os tendré al corriente.
Y creo que los túneles del hospital van a merecer un post con vídeo incluído. Rodado de noche. Y tal vez corriendo....
28.9.08
Sobre la salud de Imperator
Eso sí; va a tener que suspender los viajes que tenía programados para la semana que viene.
Pero poder ver cómo le vuelve el color a la cara, y empieza a amenazar a la gente que cuenta chistes malos y planea pasarse la convalescencia jugando a WoW no tiene precio.
Total; un mensaje de tranquilidad. Y muchas gracias a todos ;)
26.9.08
Como un solo de guitarra.
Hay días como fruta de verano, que pasan ligeritos y frescos, y al cabo de poco vuelven a dejarte con el estómago vacío y ganas de más, con la boca llena de néctar dulce.
Hay días como duchas escocesas, de esas frías y a presión, que duelen en el momento y que desearías que terminasen rápido, pero te das cuenta de que ablandan tus músculos y te hacen más ágil y más fuerte, preparándote para lo que pueda venir a continuación.
Hay días como divas del drama; inmensas cantantes de ópera o preciosas y siliconadas protagonistas de culebrones, víctimas de situaciones que las superan, pero que siempre consiguen salvar. Todo muy emo, con carita de susto permanente, los ojos demasiado abiertos y con lágrimas asomando contínuamente por el rabillo, brillando estratégicamente a contraluz.
Hay días que son como viajes por tu ciudad favorita; llenos de rincones que ya conoces y en los que puedes refugiarte, tal vez palomas en tu plaza favorita, con fuentes y cafés en el paseo, las tiendas abiertas, callejuelas oscuras y grandes avenidas y parques, todos tus amigos, infinidad de desconocidos y millones de posibilidades por descubrir en cada esquina.
Hoy mi día me recuerda a un solo de guitarra. Algo entre rock y blues, con el innegable aroma del lamento por los errores y la falta de acierto y la fuerza y la vibración de un buen punteado. Un trasfondo de melodía que transmite que somos humanos y que podemos disfrutar de todo cuanto ello comporta, y ser al mismo tiempo ser héroes, con grandes hazañas épicas en la vida cotidiana, aunque a veces pasen desapercibidas. Suena dulce, melancólico y potente al mismo tiempo. También suena algo cansado, casi a rendición, como si le dolieran los riñones y los callos, o medio en sordina, como quien se despierta aún atolondrado, aunque sin resaca, después de una cogorza memorable. Y como buen solo de guitarra parece previsible, pero siempre puede dar un giro y sorprenderte en cualquier momento.
Será que me he levantado despeinada, hoy.
[EDIT @21:33]. Finalmente va a ser blues. Imperator está malito. Le he dejado en observación con dolor de barriga (una entrañable costumbre que tiene adquirida) donde, probablemente decidirán abrirle para quitárle el apéndice y descartar, al menos, que sea eso lo que hace su vida imposible. Está bien, cuidado y vigilado. Pero esta noche va a dormir en urgencias, y mañana nos dirán algo.
Y llueve.
Pero dejemos pintar mi día al maestro.
[EDIT @22.01]. Ya es definitivo; Imperator será, mañana a mediodía, un hombre sin apéndice.
20.9.08
Crónica: El día después.
Vivimos uno o dos momentos de tensión en los que hubo bufidos (pocos) y demostración de levantamiento de patas (que no ataques). De hecho, llegamos a filmar el momento de máxima tensión (a quien esté interesado puedo pasarle el video) pero al cabo de una hora los tres lucían tal que así.
Qué gatos más chungos, cuánta tensión se respiraba, qué mal trago, oyes. Imperator está completamente decepcionado por no haber encontrado la batalla campal que esperaba, Barbián ha decidido que le gusta la Chaise Long y el huequito de al lado de la tele y Giggly y Mapaxito andan como si aquí no pasara nada, cada uno a su bola.
Ayer por la noche cenamos japo para celebrar la feliz coyuntura... Y para despedir a Yoyi, que mañana se va para ir a aprender a restaurar mosaicos a Mérida. La echaremos de menos; ha sido una compañera de piso excepcional.
... Y en cuanto nos quedemos solos ya nos superaran en número. Cielo, creo que hemos firmado nuestra sentencia.
19.9.08
Aplicaciones poco convencionales de productos de cada día. Hoy; el Aeronfix.
Señoras y señores; ¿Hay algún gato en su casa que se dedique a dar por culo por las noches rascando incesantemente la puerta de su dormitorio? ¿Tal vez no desea que el minimo se suba a alguna superficie en concreto? Recurra usted a un gran invento con utilidades insospechadas; el aeronfix.
Sí; el aeronfix. Esa fina lámina transparente con uno de los lados adhesivos, apto para proteger libros, carpetas y menuses de bares a 8,50€. ¡Forre y disfrute de una nueva libertad
plastificada!. Aplique el plástico con la parte pegajosa hacia fuera, fíjelo con celo y deje que el minino descubra esa nueva sensación en sus patitas. En lenguaje gatuno, pegajoso = asqueroso. Es decir; los gatos pueden invertir gran parte del día lamiendose el ano, pero… ¿Qué es eso de pringarse las patitas? ¿Voy a tocar esa superficie pringosa pudiendo evitarlo? Nah, ni loco.
Y la mejor parte es cuando aplicas la teoría y funciona, y gatito deja de rascar la puerta, y tú duermes toda la noche como un/a bendito/a. El bricolaje es un gran invento, sí señor. Ahora es importante no perder de vista las proporciones (que resulta absurdamente fácil) y no acabar plastificando la casa entera.

