3.4.08

Quien tiene un amigo tiene un tesoro y Los profesionales pueden cagarla más que yo.

Quien tiene un amigo tiene un tesoro...
... Y mano de obra barata. Finalmente la movida de los armarios de mi piso (mover cuatro armarios de 2,37 metros de alto, 7 medios cuerpos en total) fue una epopeya... Pero menos de lo que esperaba, y profundamente divertida (acabaré poniendo un ficus en vuestro honor) gracias a mi hermana, David, Lumen y Dile, que ayer se arremangaron y sudaron de lo lindo para ayudarme a mover mis muebles. Chicos y chica; valéis un potosí. Y los que más cobraron en pizza y cerveza (y algo de vodka). No; no pienso colgar las fotos que saqué, al menos por aquí... Ahora me toca mover mi ropa, averiguar qué hay dentro de los millones de cajas, bultos y cajitas que parecen haber criado en este año y tirar, ante todo tirar muchas cosas. Pero eso es tarea mía. Gracias, muchas gracias.
Mención especial a otras personas que me han ayudado en este trance; mis padres (que se portan como auténticos campeones), Emma (por su soporte emocional, por aguantar mis neuras y por llevarme a IKEA cada vez que lo necesito, aunque cada viaje termine repercutiendo en sus pies, riñones y economía), a Impe (que también soporta mis neuras, aunque creo que deben sonarle demasiado familiares....) y a Anna. Y a toda la gente que me muestra su soporte, ya sea cara a cara o en la distancia. Todo esto está siendo más fácil gracias a vosotros.

Y los profesionales pueden cagarla más que yo.
No es que eso sea una novedad, pero cuando esta mañana dos operarios han venido a cambiar un par de baldosas a la oficina y han rebentado la cañería de abastecimiento de agua de toda la finca no he podido más que reírme. La oficina literalmente inundada y yo riéndome. Todos achicando agua y yo riéndome. Gran ataque de nervios generalizado y yo riéndome. Me he sumido en una especie de catarsis donde nada ya tenía importancia, donde todo te lo podías tomar a risa. Ha sido grandioso, profundamente cálido y reconfortante. Y héeme aquí; con un dolor de cabeza digno de todo un colectivo por el martilleo constante de los operarios (a mano y a máquina), sin poder hacer mi trabajo y aspirando polvo en grandes cantidades, jodida pero contenta. Así da gusto.

4 comentarios:

Imperator dijo...

Un placer :)

Fantine dijo...

Si hay algo que se pueda llamar "trabajo" con lo que he disfrutado de veras desde que vivo en Madrid ha sido con las mudanzas ménsicas, ya hayan sido propias o ajenas. Tenemos unos amigos que valen su peso en osmio.

Y ya sabes que si me pillases mas cerca hubiese ido encantada a cambio de la pizza, las birras y, principalmente, la grata compañía :D

Ánimo con tu "mudanza", aunque no te muevas de casa.

´°*¤·Nur·¤*°` dijo...

¿Veis como valéis lo que no está escrito? Ains....

Lumen Dei dijo...

Las pitsas estaban de muerte, y lo que nos llegamos a reír durante las maniobras no tiene precio.