14.9.06

Vacaciones

Pues sí, estoy de vacaciones. Y resulta que va y diluvia. No; no caen cuatro gotas y todos tan amigos, no. Caen chaparrones inmensos, de esos que provocan riadas y causan destrozos.
Y ante tal tragedia yo voy y me quedo en casa viendo cómo llueve a través de la ventana.
A veces me pregunto si de verdad llueve ahí fuera o sólo estoy viendo mis propios nubarrones...

2 comentarios:

Lumen Dei dijo...

Bué, eso es relativo, a mí me encanta la lluvia en cualquiera de sus modalidades. Los nubarrones del alma son independientes de la lluvia en particular, y de la climatología en general.

Fer

Anónimo dijo...

A mí me encanta mirar cómo llueve desde detrás de una ventana. Cuando era peque podía pasarme rato y más rato. Ahora me sigue gustando aunque mi tiempo de resistencia se ha reducido es como si al paso de los años tienes más prisa por hacer cosas y parece que te apremia.

Paquita.