14.6.08

Ain't no sunshine

Va por tí, cielo.

13.6.08

Justo lo que necesitaba.

Hay temporadas que parece que las cosas no vayan a salir. De ninguna de las maneras, además. Y son esas temporadas en las que parece que tengan que empezar a crecer enanos por los rincones, y dar vueltas y saltar hasta ocupar todo el espacio disponible, invadiendo todas y cada una de las áreas de tu vida, hasta las que pensabas que iban a mantenerse en su sitio en este momento. Que no hay manera, oyes.

Hoy me he llevado una sorpresa. No ha sido agradable. Básicamente ha consistido en que alguien me ha notificado que me echa de parte de su vida. Es una decisión personal, intransferible y, simplemente comunicada, apoyada por un montón de razones que interpreto totalmente erroneas y muy desacertadas. Me ha parecido una decisión cobarde, pero es que he descubierto hace poco que cuando alguien se comporta de esta manera no vale la pena intentar razonar. En otro momento de mi vida, seguramente, habría gastado gran cantidad de energía en perseguir a esa persona que creo honestamente que se está equivocando, y habría intentado razonar con ella, explicarle cómo veo las cosas, por qué pienso que puede no tener razón. Ojo; a mí se me puede dar por imposible por un montón de motivos... Pero no por esos, joder. No por esos.

Lo que sucede es que ahora mismo tengo muy poquita fuerza, y prefiero reservarla para salir del circo de tres pistas (de burocracia, notarios, vaciar armarios, rellenar formularios o modelos oficiales, hacer algunos planes y reordenar un poco mi vida) en el que se ha convertido mi realidad cotidiana.

Así que he cogido toda mi perplejidad, toda mi sorpresa, toda la rabia que he sentido y me la he envainado. He intentado dejar claro que no estaba de acuerdo, que interpretaba que se trataba de una equivocación, y que si algún día esa persona está dispuesta a discutir sobre ello va a saber dónde encontrarme.


Ahora no estoy para perseguir a nadie.


Tal vez dentro de un tiempo mire atrás y me arrepienta de no haber hecho el esfuerzo, de no haber insistido más. No lo creo, porque cuando alguien se marcha dejando una nota o dando un portazo te está diciendo que la decisión está tomada, y que no importa lo que estés dispuesto a hacer. No va a escucharte. Y eso me entristece.


Pero sucede que no estoy para perseguir a nadie.


Ahora mismo estoy para arrebujarme en el sofá, taparme con la mantita y hacerme un ovillo hasta que los gatos vengan a sentarse encima de mí, y ponerme a ver algo en la tele (sin demasiado criterio) hasta que el sueño me venza. Y descansar. Y reponerme. Y centrarme en cosas que me den energía, que me ilusionen.



Yo tengo la vista fija en las vacaciones, que espero que me traigan, al fin, un respiro. Creo que este año me lo he ganado.


5.6.08

Bola

Hay veces que los sentimientos se acumulan. A veces me sucede que los noto en la barriga, formando una especie de pelota que no va ni hacia arriba ni hacia abajo, y termina por dejarme hecha un cuatro (calambres y malestar físico incluído).

En estas ocasiones, supongo, lo que toca es imaginarlos como un ovillo de lana del que hay que buscar el extremo para ir tirando de él, desliando poquito a poquito, y reducir el tamaño de la bola hasta poder sacarla con una relativa comodidad. Como hacen los gatos con el pelo. No es más que un sistema de limpieza.

No estoy jodida, pero no estoy bien. Me temo que, de momento, no sé encontrar ese cabo. Hoy me he quedado en casa buscándolo.

26.5.08

Todo sobre mi madre

Mi madre no era la mejor. Pero yo la quería como si lo fuese. Durante 28 años mantuvimos una relación a veces difícil, a veces algo menos. Era calurosa, marimandona y se preocupaba por todo. Juzgaba con ligereza y nunca admitía que se equivocaba. Pero se le daba muy bien querer y hacer cosas por los demás. Fue paciente pero exigente y dura. Y a veces era mala, pero sus abrazos sabían a casa como ninguna otra cosa en el mundo.


Llevo dos días acordándome de cosas que solía hacer con ella. Preparar la comida de Navidad (auque en realidad siempre intentaba escabullirme), tomar el sol en la terraza en primavera, cuando empezaba a calentar de verdad, o sentarme ahí mismo en silencio, a su lado, con el cuerpo envuelto en una manta y las piernas estiradas hacia fuera, casi asomando por la barandilla en las noches de tormenta, mientras veíamos caer rayos y relámpagos y dejábamos que la lluvia nos mojase un poco los pies.


Mi madre murió el sábado. Sufrió un infarto agudo de miocardio, o eso decía el papel que me tendieron y que me lanzó a un laberinto de burocracia, gente profesional y fría y otra que para hacer llegar su apoyo se mostraba mucho más afectada que yo. Todo era sórdido y dramático. Y carecía de importancia, porque mi madre ya estaba muerta.


Me siento como embotada, en sordina, casi un autómata, como me sucede en estas situaciones. Mi parte más fría y eficiente toma el control y yo lo contemplo todo sentada, mientras ella elige ataúdes y recordatorios, besa mejillas anónimas y se preocupa de todo y de todos. Y a ratos me deja salir y expreso mi rabia con mala leche, con respuestas ácidas, con cascadas de lágrimas.

Porque no me apetece que mi madre se haya muerto. Porque no me apetece que mi padre sea viudo ni haberme convertido en huérfana de madre. Porque no me imagino mi próximo cumpleaños sin ella ni quiero pensar que nunca más estará cuando se me ocurra que llevo demasiados días sin llamarla.


Porque la quería como si fuese la mejor. Aunque era sólo ella.



Gracias a todos los que habéis estado allí. Gracias a Imperator por dejarlo absolutamente todo colgado y recorrer media península dos veces en menos de dos días (añadiendo 1200 km. más a lo que va a moverse en las próximas semanas) por si podía necesitar llorar en su hombro. Vaya si lo necesitaba. Gracias a todos los que me habéis escrito, mandado SMSs o llamado para hacerme sentir vuestro calor. Os aseguro que ha llegado. Y gracias al poeta por prestarme estas palabras.


"Em costa imaginar-te absent per sempre.
Tants de records de tu se m'acumulen
que ni deixen espai a la tristesa
i et visc intensament sense tenir-te.
No vull parlar-te amb veu melangiosa,
la teva mort no em crema les entranyes,
ni m'angoixa, ni em lleva el goig de viure;
em dol saber que no podrem partir-nos
mai més el pa, ni fer-nos companyia;
però d'aquest dolor en trec la força
per escriure aquests mots i recordar-te.
Més tenaçment que mai, m'esforço a créixer
sabent que tu creixes amb mi: projectes,
il.lusions, desigs, prenen volada
per tu i amb tu, per molt distants que et siguin,
i amb tu i per tu somio d'acomplir-los.
Te'm fas present en les petites coses
i és en elles que et penso i que t'evoco,
segur com mai que l’única esperança
de sobreviure és estimar amb prou força
per convertir tot el que fem en vida
i acréixer l'esperança i la bellesa.
Tu ja no hi ets i floriran les roses,
maduraran els blats i el vent tal volta
desvetllarà secretes melodies;
tu ja no hi ets i el temps ara em transcorre
entre el record de tu, que m'acompanyes,
i aquell esforç, que prou que coneixies,
de persistir quan res no ens és propici.
Des d'aquests mots molt tendrament et penso
mentre la tarda suaument declina;
tots els colors proclamen vida nova
i jo la visc, i en tu se'm representa
sorprenentment vibrant i harmoniosa.
No tornaràs mai més, però perdures
en les coses i en mi de tal manera
que em costa imaginar-te absent per sempre."



Miquel Martí Pol. Lletra a Dolors. Llibre de les absències.

19.5.08

Si todo estuviera aquí.

Escribo estas líneas en el reverso de un billete de ida, esperando un regreso que viene con más de hora y media de retraso. La terminal tiene un aire sobrio e impersonal, casi estéril, por más que hayan forrado el techo de listones de madera. Ruidos sordos y gente cansada. Una gran sala de espera, una jaula de mármol y cristal. A través de las paredes veo cómo se alarga el ocaso sobre un parking infinito mientras la gente camina arriba y abajo, intentando calmar su ansiedad o acelerar la rotación de la tierra, por ver si el avión llega antes. Tal vez funcione, pienso. Me duele el cuello.

Cierro los ojos y estoy tumbada en un sofá de color crudo. Mario está sentado en el suelo, a mi lado, jugando a un juego de la Wii. Se ha convertido en una escultórica mujer y se ha enfundado un traje absurdamente ceñido, cargado de armas, botones y lucecitas. Lleva un buen rato intentando abrir un interruptor, sin éxito por el momento, gesticulando y agitando el mando. Imperator está en el sofá conmigo, tiene mis piernas en su regazo y a veces acaricia distraídamente mis rodillas mientras ríe y juega y se queja de que aún no han matado a nadie. Creo que ni si quiera se da cuenta de que lo hace, y que no es consciente de que le miro. Repaso el perfil de su cuello y su cráneo con los ojos entrecerrados, recortado contra las cortinas translúcidas, que filtran y dulcifican la luz de una tarde plomiza. Debería llevar siempre el pelo así de corto. Sus ojos se achinan mientras sonríe de medio lado. Es bonito ver a alguien tan relajado, tan despreocupado. Parece feliz mientras ataca de nuevo los tallarines tres delicias y el cerdo agridulce.

No son cosas extraordinarias, si lo miras bien. Son encuentros y desencuentros, caminos que se cruzan; a ratos es compañía y a ratos es soledad compartida. Cosas cotidianas, como compartir comida del chino o quedar con los amigos. Pero es bueno. También se hace complicado a veces.

Me siento como una chiquilla a punto de una pataleta. No quiero irme. Quiero quedarme aquí, tumbada, sufriendo este zapping de videojuegos, escuchando la risa de Mario y notando el calor de Imperator, con sabor a salsa agridulce y cerveza en la boca. No quiero coger este avión que viene con retraso.

No quiero estar esperando este vuelo de vuelta, escribiendo en el reverso de un billete de ida, con dolor de cuello y este cabreo, en esta catedral de esperas y despedidas.

Mario nos habló de una tira de Mafalda, en la que Felipe se preguntaba qué pasaría si todo estuviera aquí. He pensado mucho en eso. Y me encantaría saber la respuesta.

16.5.08

¡Ole, ole!

Uno. El Gran Jefe me ha llamado esta mañana. No es que haya llegado a disculparse por haberme dejado plantada, ni por haberme hecho hacer un viaje en balde en moto un día de lluvia, ni por no haber dado señales de vida en una semana (ese no es su estilo) pero, oye, ya es un gesto. Hemos quedado el martes de la semana que viene, antes de una reunión de todas las oficinas de la zona, para que me haga la propuesta, que él ha descrito como "muy buena". Como si no se hubiera encargado de hacerme saber...

Dos. Sigo sin fumar. He detectado mis momentos críticos y ayer, una amiga ex-fumadora, me contó que a ella le había ayudado pensar en su adicción como en un pequeño monstruo al que mataba poco a poco por inanición, y que cada vez que sentía la punzada del "mono" visualizaba a una especie de Kuato adherido a su abdomen, agonizando. Realmente es una imagen útil, pero yo casi prefiero pensar menos en ello...

Tres. Yoyi ha cambiado de trabajo. Le han ofrecido algo con mejor horario, y más relacionado con su carrera. Pinta bien, y la chica está profundamente ilusionada. A ver si el martes que viene (la noche de las birras) podemos celebrar un montón de cosas :)

Cuatro. Dentro de dos horas y media estaré saliendo de la oficina, en cinco horas y pico estaré volando hacia Madrid, y dentro de algo más de 57 estaré de vuelta. Losepáis.

13.5.08

Esta vez no es por pereza

Sí, lo sé, no actualizo demasiado. Últimamente he andado gratamente liada.

Mis compañeras de piso son dos chicas encantadoras, maravillosas y limpias. Por el momento no tengo peros que no sean de lo más razonables en el inicio de una convivencia con dos personas completamente extrañas. Ayer llegué a casa después de pasar cuatro días fuera, y encontré el piso limpio y ordenado, a los gatos perfectamente atendidos y todo lo que pudiese necesitar en la nevera. También fue la noche de las birras (que hemos institucionalizado con las chicas, con las que nos vamos a un bar cutrecillo pero acogedor a arreglar el mundo, ponernos el día y comprar una participación para el sorteo de la lotería de los viernes), e hicimos todo tipo de planes para dentro de un par de findes, que andaré por aquí. Mucho mejor de lo que me habría atrevido a imaginar.

Parece que daré un saltito en el trabajo. No es exactamente un paso adelante, pero sí en diagonal. Todo está pendiente de confirmar en una reunión que tengo pendiente con el Gran Jefe (Jefe de jefes), que debía haber tenido lugar la semana pasada, pero que se aplazó para (supuestamente) esta. En resumidas cuentas; todo está en el aire, aunque propuesto y anunciado por los canales que se suponen "oficiales". Veremos.

He vuelto a clases de Danza del Vientre. No es el mejor momento para reengancharme después de un par de años sin ir de forma regular, porque se están preparando las coreografías para final de curso, por lo que no hay clases técnicas, sino más y más machaque con los mismos pasos. Mi grupo prepara un baile con doble velo. Yo creo que puede quedar genial si no hace viento... Porque bailar con sables en grupo es ya pedir demasiado ;)

Y, por lo demás, los avispados lectores de esta micro-blogosfera sabrán que he andado ocupada. Eso es bueno, y soy feliz con ello, aunque me resulta complicado de sobrellevar. Un poco más cada día, y esta noche en especial. Me esfuerzo por mantener los pies en el suelo mientras tengo la cabeza llena de pajaritos y un nudo en el estómago. Me faltan datos, pero sospecho que lo que me queda por aprender (que es prácticamente todo) son cosas de esas que sólo podría absorber por capilaridad. Y no va a ser, al menos por el momento. Y eso jode.

Y, claro, cuando una está así, recuperándose de toda esta movida pero aún sin saber qué terreno está pisando, lo mejor que se te puede ocurrir es dejar de fumar. Porque cualquier otra cosa hubiese sido más fácil.

24.4.08

Always on the run

Este post va dedicado al Capi, que de vez en cuando suelta perlitas dignas de consideración. Va por tí, cuerpo.

Reconozco que la paciencia no es una de mis mejores virtudes. Cuando quiero algo o tomo alguna decisión mínimamente trascendente acostumbro a tener el deseo (utópico e irracional) de que las cosas hayan cambiado ya, simplemente per haberlo decidido, pensado o deseado. Como si fuese posible formular un Abracadabrabra que pudiera transformar la realidad a mi antojo. Y eso, aceptando la premisa de que no soy un ser onmipotente (por ahora) es complicado.

Soy mayorcita y he hecho mis deberes. Sé que los cambios, normalmente, requieren de tiempo y esfuerzo. La mayor parte de las veces, sobre todo cuando alguno de los eslabones de la cadena del cambio no dependen de tí, todo lo que puedes hacer es poner de tu parte teniendo un objetivo definido, sabiendo qué parte del proceso te corresponde y teniéndola lo más resuelta posible, y estar atenta para no dejar pasar las oportunidades que te acerquen a ese lo-que-sea-que-puedas-querer. Y mientras hay que dejar que pase el tiempo, relajarse y disfrutar del proceso. Admirar el paisaje. La teoría es impecable. Pero de la teoría a la práctica hay un trecho.

Aquí, querido lector, es donde aparece mi amigo Coco, recordándonos una vez más la diferencia entre Creer, Saber y Sentir.

Siendo personas mínimamente inteligentes, alguna vez nos habremos dado cuenta del dramático salto (ese que se parece a un ataque de vértigo, a veces con nudo en el estómago y todo) que supone pasar de un estado a otro. Incluso en los aspectos más objetivos y medibles empíricamente puede fallar nuestra fe, o incluso en el caso en el que podamos creer en ellas es posible no llegar a sentirlas como propias, no ser capaz de aplicarlas o aceptarlas de corazón. Son esas pequeñas incoherencias que notas, incómodas, haciendo chirriar algún engranaje del proceso de lo que tu lógica te dice que debería ser, o cómo deberías sentirte. Suena de fondo, flojito pero estridente. Y es inútil negar que existe esa diferencia, casi tanto como intentar engañarte al respecto. Porque seguirás oyendo ese chirrido cada vez más fuerte cuanto más intentes desoirlo. Como si alguien rascara una pizarra. Tócate las narices.

Como en tantas otras cosas es posible que a lo largo de nuestra vida determinadas creencias, experiencias o nuestra propia cabezonería hagan bailar muchos de los criterios por los que nos guiamos de un extremo a otro de esta lábil escala. Se puede forzar la máquina, claro, siendo muy consciente de qué deseas cambiar y pegándote un toque cada vez que te das cuenta de que vas en la dirección contraria. Pero volvemos al principio, señores; lo que yo quisiera es que eso pudiera cambiar solo con desearlo, y eso no va a suceder. Y es inútil preocuparse o angustiarse por algo así, porque de eso no va a salir nada positivo. Te estás poniendo la zancadilla tú sola, nena, sé consciente.

Trabajo en ello, Capi, no te creas. Me lo curro un montón. Pero aún llevo mal lo de soltarme y no angustiarme en el proceso, resignarme a que las cosas deben ser así. Y me repatea no ser capaz de conseguir ese salto con solo desearlo. Aunque estoy cerquita, cada día un pasito más. O eso espero.

Y ahora, encanto, ya puedes empezar a lamerme las botas.

23.4.08

Fiestas de guardar


Hay fiestas que te llegan. Para mí Sant Jordi es una de ellas. Como Sant Joan, son celebraciones que aquí, en Cataluña, se viven de una forma distinta; las calles lucen especialmente brillantes y parece que la ciudad te tenga reservado un guiño en cada esquina, en cada rincón, en cada uno de sus detalles. Como si hubiese decidido ponerse sus mejores pendientes o se hubiese soltado el pelo.

En los colegios, por aquí, se suele rodear estas festividades de una mística especial. Recuerdo con cariño cuando, de chiquitilla, pasábamos semanas peleándonos con ingentes cantidades de papel de seda y cola hasta conseguir un amasijo bicolor que pudiese recordar vagamente a una flor, o grapando pedacitos de papel llenos de garabatos hasta tener un símil de libro. Y entonces llegaba el día D, y salías de clase con el corazón en un puño y la carita sonriente, todo nervios, a penas conteniendo la emoción que suponía entregar esas obras de arte a tus padres, que venían a buscarte esperando ver esa “sorpresa” que llevabas tantos días anunciando. Besos, abrazos y agradecimientos en tardes soleadas en las que el calor empezaba a mostrarse, anunciando el principio del buen tiempo. Así fueron mis primeros San Jordis.

Y, de mayor, hay pocas cosas más bonitas que salir por la mañana un día cualquiera para descubrir que millares de rosas han tomado la calle, y pararte a babear ante los lomos brillantes de los libros que encuentras a cada pocos pasos. La gente pasea con cara de fiesta, llevando bajo el brazo el equivalente a esas manualidades de los críos, con las mismas sonrisas nerviosas e ilusionadas, el mismo nudo en el estómago. Porque por más tiempo que pase, para los amantes de esta fiesta, una rosa es más que una flor, y un libro más que resmas de papel impreso.


Me encanta que todo esto suceda. Al margen de cualquiera, de todo lo que pueda estar pasando por tu vida. La gente sigue buscando el libro perfecto o la rosa más bonita del puesto para aquella persona en especial; todos y cada uno de esos tópicos, encarnados en tapa dura o blanda, o en flores del Maresme o de Marruecos, llevan escrito un nombre y apellido y significan algo en concreto.

Es de esas curiosas ocasiones señaladas en el calendario en las que la magia está programada, pero que pueden seguir embrujándote por su extraña belleza. La belleza de una ciudad que se engalana, y la de la gente que disfruta de esa pátina tan especial, de ese exótico proceso. A eso se le llama ilusión. Y tengo la gran suerte de que me salpique, tanto si quiero como si no, cada año en un día como hoy.

22.4.08

Colgando el cartel de COMPLETO

Parece que ya puedo colgar el dichoso cartelito. La chica que se ha incorporado, llamémosla Yoyi, es un encanto y un terremoto. Llegó el pasado sábado y el lunes empezó a trabajar. Y ha cumplido (y de qué manera) con lo que se esperaba de ella, tanto en el trabajo como aquí. Creo que nos vamos a llevar muy bien.

Por otra parte, ayer mismo cerré el trato con una médica mejicana que va a venir a hacer su especialidad al Hospital del Mar. Llega el viernes que viene y se quedará hasta finales de Julio. Eso significa que voy a quedarme medio colgada para Agosto, pero he decidido preocuparme por eso cuando llegue. Estoy harta de ir haciendo cábalas por cosas que están tan lejos.

... Y hoy, como ayer, no he ido a trabajar. Estoy en casa, ya casi sin fiebre pero con un gran dolor de garganta (la tengo roja, irritada y sensible), aunque por suerte no haya infección. Es de esos malestares que tenía cuando era pequeña, que hacía que me sintiera blandita y floja, y que me abandonase plácidamente al templado abrazo de la cama. Dormir y beber agua, tal vez leer un poco, y dejar que pase el tiempo hasta encontrarme mejor.

Lo que pasa es que estas cosas, de mayor, se llevan distinto. Y más cuando eres consciente de la cuenta atrás que supone que la nueva compañera esté a punto de llegar y que la que va a ser su habitación parece por ahora un campo de batalla, que la nevera está casi vacía, que debería colgar las lámparas de las habitacines aprovechando que mi padre me ha dejado la percutora y un millón de cosas más.

Tal vez lo que menos gracia me hace es ser consciente de que toda esta movida es para conseguir algo que, en realidad, no es exactamente lo que yo quería. No es un mal apaño en absoluto, y creo sinceramente que va a ser una experiencia genial, y que voy a aprender mucho de ella. Me va a servir para no estar tan sola y será enriquecedor. Pero esto no es lo que yo quería, como tampoco es lo que quiero ahora. Aunque seguramente sea parte del camino para llegar a ello.

14.4.08

¡Ya!

Por fin parece que las cosas van cuadrando. Y aunque sea lunes estoy de buen humor, y me estoy dedicando a esas cosas que hacen que mi ánimo mejore por mometos; las manualidades y la cocina. Qué queréis; un ramalazo marujil sí tengo. La semana ha empezado de lujo. Y seguirá mejor, seguro. Me siento lista para comerme el mundo.

12.4.08

Un (medio) respiro

Ya tengo una inquilina. Tal vez sea una propuesta arriesgada; es una chica que aún vive fuera, que viene por trabajo con un contrato de seis meses (prorrogable), llega el sábado que viene y empieza a trabajar el lunes. Hemos cruzado mensajes y hablado por teléfono, pero aún no nos hemos visto. Llamadme clásica, pero sinceramente me fío mucho de la sensación que te produce alguien cuando le ves en persona, y esa es la parte que me falta. Esto está siendo una epopeya y esta es solo una aventura más. Ojalá salga bien.

Por otra parte eso me da un poco más de tranquilidad y tiempo, y eso se nota. Hoy he podido dormir una siestecilla. Me ha sentado de lujo. Y ahora; a seguir con mi tarde.

10.4.08

Soy una tía dura



... Pero, joder, a veces parecen tan grandes...

7.4.08

Hoy va a ser mi día

... Y no va a serlo porque sea una fecha señalada, ni porque todo me haya salido rodado desde primera hora de la mañana. Va a ser mi día porque lo he decidido, porque me sale de las narices y porque estoy harta. Voy a dedicarme a cumplir con las mínimas obligaciones que deba atender, a sacarme marrones de encima de buena gana y con buen humor, a prepararme una buena comida (sí, pasadas las 4 de la tarde, ¿Qué pasa?), echarme una siestecilla y hacer de mi habitación un lugar habitable, que ahora mismo parece más una leonera que cualquier otra cosa. Y eso es algo que me repatea el hígado. Voy a seguir tirando lastre y a darme un par de homenajes sin preocuparme de nada más. Sin prisas, sin agobios ni malas leches. Porque lo he decidido y porque yo lo valgo.

Eso sí; si alguien tenía pensado echarme un puteo justo hoy... Casi que podría colaborar con este espíritu y esperar a otro día. Igual hasta se le pasa :)

3.4.08

Quien tiene un amigo tiene un tesoro y Los profesionales pueden cagarla más que yo.

Quien tiene un amigo tiene un tesoro...
... Y mano de obra barata. Finalmente la movida de los armarios de mi piso (mover cuatro armarios de 2,37 metros de alto, 7 medios cuerpos en total) fue una epopeya... Pero menos de lo que esperaba, y profundamente divertida (acabaré poniendo un ficus en vuestro honor) gracias a mi hermana, David, Lumen y Dile, que ayer se arremangaron y sudaron de lo lindo para ayudarme a mover mis muebles. Chicos y chica; valéis un potosí. Y los que más cobraron en pizza y cerveza (y algo de vodka). No; no pienso colgar las fotos que saqué, al menos por aquí... Ahora me toca mover mi ropa, averiguar qué hay dentro de los millones de cajas, bultos y cajitas que parecen haber criado en este año y tirar, ante todo tirar muchas cosas. Pero eso es tarea mía. Gracias, muchas gracias.
Mención especial a otras personas que me han ayudado en este trance; mis padres (que se portan como auténticos campeones), Emma (por su soporte emocional, por aguantar mis neuras y por llevarme a IKEA cada vez que lo necesito, aunque cada viaje termine repercutiendo en sus pies, riñones y economía), a Impe (que también soporta mis neuras, aunque creo que deben sonarle demasiado familiares....) y a Anna. Y a toda la gente que me muestra su soporte, ya sea cara a cara o en la distancia. Todo esto está siendo más fácil gracias a vosotros.

Y los profesionales pueden cagarla más que yo.
No es que eso sea una novedad, pero cuando esta mañana dos operarios han venido a cambiar un par de baldosas a la oficina y han rebentado la cañería de abastecimiento de agua de toda la finca no he podido más que reírme. La oficina literalmente inundada y yo riéndome. Todos achicando agua y yo riéndome. Gran ataque de nervios generalizado y yo riéndome. Me he sumido en una especie de catarsis donde nada ya tenía importancia, donde todo te lo podías tomar a risa. Ha sido grandioso, profundamente cálido y reconfortante. Y héeme aquí; con un dolor de cabeza digno de todo un colectivo por el martilleo constante de los operarios (a mano y a máquina), sin poder hacer mi trabajo y aspirando polvo en grandes cantidades, jodida pero contenta. Así da gusto.

1.4.08

No hay dos sin tres.

(OJO AL DATO: Este es un post emo. Se me pasará en un ratito, unos días a lo sumo, pero estoy que me subo por las paredes. Oye; y que nadie está obligado a leerlo, faltaría más)

UNO: En el trabajo llevamos una temporada desastrosa. Me encuentro ahogada por tareas propias de mi puesto y por otras que no lo son tanto, pero que se comen la mayor parte de mi tiempo y me impiden llevar a cabo cosas que podrían repercutir positivamente en mis perspectivas laborales a medio plazo. Y ando quemada por otras cosas a nivel más personal. En resumidas cuentas; mi rendimiento, en los aspectos que podrían marcar una diferencia, no es el que debería. Hoy hemos tenido reunión en la oficina, y he estado a punto de estallar (a chillar o a llorar, dependiendo del momento) cosa que no es muy propia de mí y que no me gusta. He conseguido controlarme negando a comentar determinados temas que, según mi jefe, debían ser tratados y que, según mi criterio, no tengo por qué hablar (ni justificar) con nadie con quien no me apetezca hacerlo. Lo que habría dado por poder pegar un buen corte de mangas en ese momento, oiga.

DOS: Como ya he comentado por aquí estoy haciendo cambios en el piso. Todo ello se debe a que he puesto dos habitaciones en alquiler y debo acondicionarlas lo antes posible. Hasta el momento, mirado en conjunto, no está saliendo mal, y lo más probable es que mi piso se haya dado la vuelta como un calcetín en dos semanas desde que empecé con ello, y que las habitaciones puedan ser ocupadas la semana que viene. La gente se está portando de cine; familia y amigos se han implicado muchísimo, y a los que más les debo como pago una pizza y cervezas, además de mi eterno agradecimiento.
¿Genial, chiquilla, de qué te quejas? Pensará alguno. Pues de que las dos personas a las que había elegido para ocupar las habitaciones no dan señales de vida, y la ley de Murphy ha actuado como acostumbra haciendo que haya perdido sus datos de contacto. Hay cosas que ni hechas a propósito, oyes.

TRES: Precisamente en mi vertiginosa carrera por acondicionar el piso a veces cometo torpezas, y la de esta tarde ha sido para nota. Una amiga me ayudaba a reubicar unas magníficas estanterías para aprovechar un espacio muerto encima de la puerta de la galería. Y yo, armada con mi taladro, estaba haciendo unos preciosos agujeros (del 8 concretamente) para colgarlas, cuando de repente y sin previo aviso ha empezado a brotar el pacífico entero de la pared convirtiéndome en un gato remojado. Sí señores; he agujereado mi primera cañería. Así que en este momento estoy escribiendo, oliendo a tigre malayo, esperando a un lampista que va a cobrarme una cantidad indecente de dinero y que vaya usted a saber a qué hora vendrá.

Si es que hay días que es mejor olvidarlos rapidito, y semanas que deberían poder pasarse a cámara rápida. En 15 días, si todo va bien, el piso estará completamente en orden (en un nuevo orden), lleno de gente majísima, yo estaré mucho más relajada y podré descansar y dormir como me merezco y mi situación, en general, habrá salido de la "zona caliente" en la que está en este momento... Pero ahora mismo me siento desgraciadita y sola, estoy cansada y tengo ganas de pegarme un buen baño caliente, cenar algo e irme a la cama. Y pegarle por fin la puntilla a este puñetero día.



[EDIT @ 21.29: Una hora después del cierre del súper y ante este tipo de calamidades es el mejor momento del mundo para que una se de cuenta de que no queda ni gota de chocolate en la nevera. Mierda.]
[EDIT @ 22.20: He topado con el mejor lampista que he conocido nunca, que lo ha hecho todo en un santiamén sin ensuciar nada (aún cuando ha tenido que picar pared) y cuyo olor no provocaba interferencias con la radio, la tele ni la conexión Wi-Fi. Una joya, de verdad. Voy a guardar su teléfono como oro en paño. ¡Oye! Al final no habrá sido taaaaan terrible ni este post tiene un final tan emo :)]

30.3.08

Desmontar y montar

Estos días ando de operación de desmontaje y montaje, de ordenar, de tirar, de revisar y considerar y reconsiderar con qué cosas me quedo y con cuales no. De muebles, de ropa y, en el fondo, de mucho más. Nadie se asuste; se trata de mudanza interna... pero no deja de ser una mudanza, claro.

Supongo que es una de aquellas tareas que cuesta y que da pereza, pero de vez en cuando es un ejercicio necesario y positivo.

A veces tengo la impresión de que realmente todo se mueve muy rápido, y que voy siguiendo el ritmo a duras penas. Pero, joder, lo estoy consiguiendo. Y me parece que lo estoy haciendo bien.

Así que eso, que ando liada. Pero estad seguros de que todo es para bien :)

8.3.08

Un funeral

Ceremonias como la que me ha tocado sufrir hace un rato despiertan en mí dos necesidades muy concretas.
Primera: Escuchar algo de rock, a todo volumen y a ser posible con mucho guitarreo.
Segunda: Pasar del agnosticismo a la apostatasía sin pasar por la casilla de salida.

Voy a ver si puedo cubrir al menos una de las dos.

6.3.08

Acuarelas

En el instituto, uno de mis profesores favoritos (concretamente el de matemáticas) me contó que pintaba acuarelas. Esa conversación tuvo como marco, creo recordar, la cantina, donde a veces me sentaba con algún profe con el que me dedicaba a arreglar el mundo durante el desayuno. No; no era peloteo (y mis notas son buena prueba de ello) sino ganas de salir un poco de las típicas pullas de patio de colegio que, aún a aquellas alturas, parecía que durarían siempre.

Y hablando sobre ello, observando mi sorpresa e interés, me dijo que si me hacía ilusión me enseñaría alguna de sus acuarelas. Al cabo de pocos días vino con su carpeta, llena de paisajes, de puestas de sol y de cielos amarados de tonos azules.

Será cosa del momento o de la persona de la que venía, pero lo que hasta aquel mismo momento me parecía algo reservado a los críos y a los tenderetes de las Ramblas, flojo (¿cómo podían compararse esos borrones de colores con la rotundidad y fuerza de un óleo o, incluso, la luz de los pasteles?), cobró una dimensión distinta. Viendo alguna de sus láminas, alguno de sus bocetos, me fijé en las líneas en lápiz que quedaban marcadas, tan sutiles, detrás de las aguadas. Esos escenarios grises, a penas sugeridos sobre el papel grueso y granuloso, se llenaban de colores suaves que se mezclaban y rivalizaban entre ellos, superponiéndose a trozos como si mirases un juego de gasas a contraluz.

Nunca más he podido mirar una acuarela sin recordar con cariño a aquél caballero que compartió conmigo algo que no tenía nada que ver con las clases de mates, que me permitió meter las narices en un pedacito su vida, y que me halagó permitiéndome ver cómo por unos instantes su expresión (la de un señor que triplicaba mi edad, que era mi profesor y a quien yo respetaba profundamente) se tornaba inquieta, como la de alguien que espera un veredicto, para pasar luego a convertirse en la cara de dicha de un padre orgulloso de su obra.

Me acuerdo de él especialmente en los amaneceres, ahora que la primavera lucha por ganarle el pulso al invierno, ganándole horas de luz a la noche, llenando cada minuto con millares de matices que seguramente desde otros ojos, sin haber visto jamás una acuarela como la he visto yo, serían solo momentos grises y opacos; un esbozo sin más potencial en lugar del inicio de una obra entrañable esperando ansiosa su agua tintada.

En el fondo (y esta es una de esas ideas ridículas que surgen a veces de las asociaciones libres, de ese profesor, de este momento y de cuanto me rodea) me siento como si empezara darle color a mi nueva acuarela.

23.2.08

El año nuevo Taiwanés

Ayer unos amigos decidieron que, por algún motivo, era buena idea celebrar que era el año nuevo Taiwanés regalándome el Guitar Hero.

Praparáos; se está cociendo una nueva Rock Star :)

Gracias a todos.

19.2.08

Como un baño caliente

A cada cual le reconfortan cosas distintas.
A mí, concretamente, una de las cosas que más me reconforta en el mundo es un baño bien caliente, con burbujitas, un libro y algo de música que acompañe.
Tal vez lo siguiente en esa escala sea ver (y escuchar) una tormenta desde algún lugar cómodo y calentito.
Pero hay veces que algo se cuela en esa lista; algo que no tenías contemplado cuya idea, a priori puede resultar atractiva, pero no necesariamene algo en el camino de esa paz que se experimenta a veces por los motivos más rocambolescos. Ese algo que consigue tocarte la fibra y te hace sentir un poquito más cerca del dulce dejarte ir.
Hoy he descubierto que un par de cervezas y una partida de billar, jugando por jugar, sin buscar ningún otro fin, puede tener ese efecto.
Qué cosas puede descubrirte una tarde lluviosa.

The Imp

No sé cuántos de vosotros habréis visto algún capítulo de The Imp. Se trata de una mini-serie de animación protagonizada por un diablillo (el Imp) que tiene el plan de sembrar el mal por el mundo, pero por motivos de lo más peregrinos jamás lo consigue.

Este episodio está en Catalán, pero supongo que se entiende facilmente.



Pues hoy yo soy ese Imp; un mundo ahí fuera, esperando a que lo destroce... Y va y se pone a llover.

Será que hoy toca ser mala de andar por casa...

9.2.08

Fuera de su elemento

Demasiadas veces damos cosas por sentadas. En ocasiones, un batacazo nos desplaza de nuestro cálido y reconfortante mundo de algodones, donde todo es cómodo y funciona como lo ha hecho siempre, y como podría haberlo hecho para el resto de nuestra vida.

En otras ocasiones, cuando decides que no te convence esa cajita acolchada, toca saltar al vacío y salir de tu elemento, enfrentándote a lo desconocido, sin más armamento que un par de cojones. Al principio puede ser raro pero, quien sabe, igual terminas pillándole el gusto....

4.2.08

Más de una hora

Hay veces que, como decía alguien, te sientes con energías para vivir tu vida... y la de todo el edificio de enfrente. Yo llevo una temporada así. Me da por limpiar el piso, por cocinar, por ir a darme una vuelta o por irme al gimnasio. Hoy he pasado más de una hora en la máquina de cross training, escuchando música y sudando como una loca. Y ni así, oiga, consigo liberarme de esta sensación.

Eso sí; duermo como un angelito.

28.1.08

Un ratito de vacaciones

Hay veces en las que nos complicamos la vida de mala manera, imaginando que la felicidad es algo que queda fuera de nuestro alcance, a grandes dolores y esfuerzos de distancia. Pero lo cierto es que la mayoría de veces hay cosas que podemos hacer que nos acercan a ser más felices, aunque sea por un ratito.
Hoy, cuando he terminado de comer, me he plantado el bikini, he agarrado una toalla de playa y me he ido al gimnasio. Me he tumbado en el solarium, con un libro, una botella de agua y el mp3. Y por algo más de una hora y media me he dedicado a concentrarme en el calor que me rozaba la piel. Nada más. Vacía de quebraderos de cabeza y con la piel templada por el sol soy mucho más feliz. Aunque mi madre insista en que eso me pasa por ser un poco lagarta :)

14.1.08

Sin sentido aparente.

Hay cosas que no tienen sentido aparente, pero que pueden representar un mundo.
A pesar de no ser creyente, las iglesias me reconfortan, y a veces me fugo al claustro de la catedral de Barcelona, simplemente por estar ahí cuando el sol se está poniendo y cambia el juego de luces que ilumina sus espacios.
Muy de vez en cuando me dejo seducir por un ceremonial tan profano como encender una vela, y concederme cinco minutos (mientras la cera empieza a fundirse) para, simplemente, intentar encontrar un instante de paz.
Pero como no puedo prescindir de todo cuanto me inculcaron de pequeña, eligo cuidadosamente dónde la deposito.
Hoy he puesto una al pie de la capilla de las almas del purgatorio. Por todas aquellas que lo pasan en la otra vida, pero especialmente por los que viven trozos de purgatorio en esta. Y mientras mi mp3 tronaba en mis oídos he deseado con todas mis fuerzas que cada purgatorio sirva para llevar a quien lo padece a algo mejor. Porque cualquier otra cosa carecería de sentido.

5.1.08

Valoraciones

Ayer llegaron las distintas valoraciones del año pasado al trabajo. Las mías, las de la oficina, las de la zona. Las que me tocan a mí son buenas. Las de la oficina, por sí mismas, no están nada mal. Las que los clientes nos han hecho, por encima del promedio.
No termino de comprender qué es lo que me hace levantar la ceja.
Será que últimamente chorreo escepticismo.

3.1.08

2008

El año nuevo está recién estrenado.
Esta vez, devorando las uvas, no me he hecho propósitos vacuos ni frívolos (lo del gimnasio va a parte, claro, y lo de la carrera no cuenta). Sólo le he pedido al 2008 que sea el año en el que empiece a conseguir hacer de mi vida un poco más lo que me gustaría que fuese.
Aunque eso tiene truco, claro, porque en realidad el año no tiene nada que ver.
Por si acaso, la batería se la voy a pedir a los Reyes Magos.

26.12.07

Nur no té son


Hay veces en las que las cosas parecen sencillas, y en el fondo no lo son. Hoy es festivo, y yo debería estar durmiendo, como hace una hora, como desde que me acosté ayer. No tengo sueño. Cuando la ciudad vaya despertando, o este mediodía toque ir a comer con parte de mi familia andaré preguntándome por qué no he dormido más. La respuesta es sencilla; hay noches en las que no tengo sueño. Eso, a veces, es difícil de sobrellevar. Una noche sin sueño se hace eterna, y el día de después más aún.
Pero una noche sin sueño también te da tiempo. Para leer, para ordenar el correo... Para redactar una entradita para el blog. Para pensar, sin prisas, a solas. A veces las noches sin sueño cunden. A veces son muy curativas.

17.12.07

En resúmen...

Llevo un tiempo viviendo demasiado deprisa. Los días se pasan volando y los meses no terminan nunca. Paradojas del tiempo. Los meses de diciembre nunca han sido amables conmigo, pero no se lo puedo tener en cuenta. Como yo, ellos hacen lo que pueden.

A veces me siento como Sancho Panza, viendo como gente a la que quiero arremete contra gigantes molinos, sabiendo que las cosas no pueden terminar bien para ellos. Sí, claro, yo tengo mis propios gigantes y me toca meterme en batallas campales, pero la cosa es distinta si eres tú quien empuña el arma, por más insignificante que te sientas o aunque no cuentes con una espada en condiciones. No resulta fácil ver como alguien a quien quieres sufre y pensar que lo único que puedes hacer es estar ahí para correr a intentar pegar los pedacitos. Siempre te encuentras con que, al final, falta al menos uno.

A pesar de eso, es bello comprender que en el mundo suceden cosas bonitas, y por ello debo dar las gracias y mis más sinceras felicitaciones. Ojo; tienen dueños. Vosotros sabéis quiénes sois. Y mi vida es mejor con vosotros dentro. Por todo eso, muchas gracias.

Otro día, a toro pasado y con más tiempo, contaré la versión extendida.

22.11.07

Resident Evil

El otro día me convocaron a una reunión en el trabajo. El objetivo; conocer mejor la entidad que me paga el sueldo y la obra social de la misma. Vaya; comerme el coco (a mí y a 10 de mis compañeros) para que saliésemos de ahí transpirando corporativismo.
Antes que nada debo decir que lo pasé en grande y que me encanto cuanto me enseñaron (quedé francamente impresionada), y, en el plano personal, estoy encantada de trabajar en un sitio donde uno de los subdirectores (un tipo que debe cobrar al mes lo que yo en todo el año) destina media mañana a sentarse con un grupo de pelauvas y charlar alegremente con ellos (nosotros), que nos identificó a todos por el nombre (tengo asumido que debió empollarse las fotografías justo antes de que llegásemos) y se interesó por lo que queríamos contarle. Incluso (entre risas) valoró positivamente mi propuesta de establecer un plan de jubilaciones parciales a los 35 años.
A pesar de eso me apetecía reseñar algo que sólo sucedió en mi cabeza.

Como primer acto del día, sin más que un café con leche en el cuerpo y habiendo madrugado más que de costumbre nos reunimos en la sala del comité de dirección. Todo madera maziza, cuero y pantallas LCD. El caballero que presidía la reunión nos contaba la filosofía de la casa y los valores corporativos que ahi se aplican. Todo ello con un canturreo (casi un arrullo) casi hipnótico. Algún resorte raro debió saltar en mi cabeza, porque vi pasar, en mi cabeza, una escena digna de Resident Evil (o El Perfume, quién sabe). En ella, todos los presentes nos abalanzábamos sobre el ponente y empezábamos a desollarle y comérnoslo, en una orgía de sangre digna de la peor película gore.
Creo que a veces se me va algo la pinza.

6.11.07

Madrid


Ha pasado la medianoche. Un hombretón de bellos ojos azules se sienta a mi lado, en su sofá, en su casa, a más de seiscientos kilómetros de la mía, y pregunta... ¿Qué, jugamos a algo o nos acostamos ya?. Mi respuesta fué la única que podía ser... Empezar a reir hasta el agotamiento. Como la de mi marido y su mujer, que estaban a menos de dos metros de distancia. Y es que vaya tela tiene la frase.

La semana pasada beor vino a Barcelona y quedamos con él para comer. Entre niguiri y niguiri nos propuso (a mi señor marido y a mí) irnos con él al día siguiente a Madrid estos cuatro días de puente, y fué dicho y hecho. La verdad es que lo hemos pasado en grande; me he enamorado del retiro (la zona del palacio de cristal era un mosaico de colores verdes, rojos y dorados), hemos visitado el Thyssen, hemos visto a familia y amigos (Jambri, me siento incapaz de reproducir el diálogo para besugos de las iguanas), hemos comido bocadillo de calamares y croasán a la plancha.

Nos hemos evadido y hemos disfrutado y reído a lo grande.

Beor y Shelob; sois los mejores. Muchas gracias

10.10.07

En el centro


La finca en la que vivimos actualmente tiene portero. Es un chico muy majo, muy discreto y muy servicial. No es que sea una vivienda de lujo ni nada por el estilo; es una finca con ocho pisos y cuatro puertas por rellano, todos los pisos son de alquiler y de un mismo propietario, con lo que interpreto que, en cierta manera, su papel es tanto de portero como de vigilante; debe ser los ojos del dueño.
En la finca hay vecinos que llevan aquí deesde que se contruyó el edificio, esto es, unos 35 años. Todos nos han acogido muy bien; las conversaciones de ascensor son de lo más educadas, incluso he tomado café con alguno de ellos. Una comunidad bien avenida.
Eso no quita que la mayor parte tengan algo de "marujas". Vale, yo no me meto con nadie, pero siempre hay historias curiosas a tu alrededor, y hace gracia conocerlas.
Compro cosas por Ebay y llegan a mi casa paquetes de Estados Unidos, Australia y otros puntos de la piel del toro. Hoy me ha llegado un paquete. El paquete era grande y no cabía en el buzón, por lo que el portero lo ha recogido. El embalaje no era demasiado grueso y, con el simple tacto, podía intuírse su contenido. Un látigo. Qué queréis, soy el Ama del Calabozo en determinados ambientes, y eso es parte necesaria de mi disfraz...
No queráis imaginar la media sonrisa del portero cuando me lo ha dado. Estoy segura de que mañana media finca sabrá que, en el fondo y tras la apariencia de niña buena, seria y recatada con la que me visto cada mañana, a mí me va el cuero.

27.9.07

Un diario, scrapbooking, bailes, el horizonte y más

Ultimamente estoy de lo más perro con el blog. Tengo tantas cosas que hacer y que contar que da vergüenza, pero el caso es que me cuesta ponerlo en prosa, negro sobre blanco, tecla a tecla...

Sí debo confesar que un día cogí una libreta en blanco y mi pluma y me puse a escribir. Cositas, tonterías, un pequeño recordatorio, un par de fechas. Y el caso es que me he viciado. Un diario como los de antes, de los que nadie lee, de los que te permite pegar recuerdos y donde no importa si nadie entiende lo que digo. Me sobra y me basta y, en cierta manera, me reconforta. Qué tontería.
Otra cosa que estoy haciendo es algo que en los países anglosajones se llama "scrapbooking", es decir, perder el tiempo forrando cosas de papel, añadiendo cintas, pegatinas y fotos. Sinceramente creo que es como coser, aunque los resultados son bastante mas inmediatos, y resulta igual de relajante. Las manualidades vuelven con fuerza.
Además mi señor marido y yo nos hemos apuntado a bailes de salón. Topicazo donde los haya nos servirá para distraernos un poco, que ya nos conviene. No sé, pasado el verano se me antoja que el otoño se nos va a hacer muy monótono, y esto puede resultar una buena forma de romper la rutina. O no. Ya veremos...
En el horizonte hay dos cosas; el (espero) final de carrera y unas halagüeñas perspectivas laborales. Ya veremos si alguna de las dos cosas acaba cuajando (tecleó ella con la ceja arqueada), pero ambas parecen dulces y apetecibles zanahorias a un palmo de mi morro.
Y, como siempre, un montón de cosas, casos, matices y perlas que me reservo para mí. A veces se hace complicado esto de escribir, sobre todo cuando hay tanto que contar...

8.8.07

En el horizonte

Bueno, han pasado ya algo más de tres meses desde que nos pusimos con el tema del piso, y no puedo más que sentirme orgullosa del resultado. Seamos realistas; el piso es más que correcto, y con el poco dinero que teníamos (bueno, que nos han prestado) hemos podido hacer de él un auténtico hogar.
Sin embargo hay una serie de cosas que me hubiese gustado hacer y que, principalmente, por cuestiones presupuestarias, quedarán indefinidamente en proyecto. Por ejemplo:

El parquet. Adoro andar descalza por casa, y eso, en verano, se puede hacer en casi cualquier sitio. Pero me encanta el parquet, y cuando sea mayor quiero poder andar descalza por mi casa en invierno notando la calidez de la madera bajo mis pies.

Colocar un mural, como los de Kaffeine, en alguna pared de mi casa. Me encantan, producen un efecto espectacular, y como no soy muy amante de los cuadros o láminas (a menos que sean buenos, y esos tampoco entran en presupuesto) me habría encantado colocar alguno, como el de la foto, en el comedor, por ejemplo. Finalmente he optado por hacer un apaño yo misma, y me siento bastante orgullosa del resultado.

Las luces. Por ahora (a falta de presupuesto) tenemos portalámparas y bombillas desnudas. La ventaja es que dan mucha luz, y el inconveniente es que son muy poco estéticas, con la de virguerías y cosas curiosas que hay hoy en día por el mundo...

Otro día os sigo contando...

28.7.07

Debo ser una jardinera del recopón bendito.

Si no, no sé como explicarme esto...



Gracias, Koke y Fer. Le estoy buscando nombre a la planta.

27.7.07

Pocas luces

Media Barcelona ha pasado casi tres días a oscuras, la menda lerenda entre ellos. Y eso, para mí, ha tenido sus cosas buenas, malas y chungas, a saber...

Lo bueno. Han sido tres días de sentirnos unidos (aunque fuera en el cabreo) con nuestros vecinos, de caceroladas, de pasar tardes y noches con los colegas y con mi marido a la luz de las velas, de leer bastante y de dormir más. No parece tan terrible.

Lo malo. Todo lo que tenía en la nevera y el congelador a la basura. Me repatea mucho tirar comida, y tenía guardadas muchas cosas y muy buenas. Moraleja; no dejes para mañana loque puedas comer hoy.

Lo chungo. No voy a poder reclamar a mi seguro los 200 € que me corresponden por la comida perdida ni por las veces que hemos tenido que comer fuera, ni a Fecsa por el tiempo sin servicio ni las molestias, porque los técnicos que nos rehicieron las instalaciones de la luz "olvidaron" presentar el boletín y, amigos, estamos en situación irregular. Eso sí; os aseguro que yo voy a cobrar de alguien. Que empiecen a temblar.

Hasta ahí puedo contar... de momento.

21.7.07

Sugerencia

Debo reconocerlo; últimamente me cuesta bastante esfuerzo ponerme a bucear por la blogosfera.
Esta es una petición que podéis pasar por alto, pero... ¿Por qué no sindicáis vuestros blogs? A mí me iría de perillas poderos fichar a tod@s...

20.7.07

8 cosas que probablemente no sepas sobre mí

Este es el regalo que Fantine me deja en su blog; un reto para que os sorprenda. A ver si lo consigo...

Reglas:

A. Cada jugador comienza con un listado de 8 cosas.
B. Tienen que escribir esas 8 cosas en su blog y junto con las reglas del juego.
C. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog.


Y empiezo...

1.- Creo que no hay un día en que no piense en mi abuelo. Le quería horrores. A pesar de que con el tiempo su imagen se va difuminando no olvido la sensación de paz que me transmitía, ni sus inmensos ojos azul eléctrico, ni su calidez. Recuerdo los veranos en la playa, sus pequeños gestos de coquetería, cómo me enseñó a nadar y a cazar mejillones y la pulcritud de su escritorio. El último beso que le dí fué cuando estaba ya en el féretro, antes del funeral. Besé su frente fría y mientras le acariciaba el pelo le deseé un buen viaje, y le prometí que jamás le olvidaría. No creo que pudiese romper esa promesa aunque lo quisiera. Tal vez algún día reúna valor para colgar aquí el escrito que le regalé por su último cumpleaños.

2.- Fantaseo un montón. Tengo tanta práctica en ello que, mientras, puedo ir haciendo otras cosas. Alguna vez se me ha ocurrido compartirlo con alguien como método de relajación. Desconecto y me translado mentalmente al sitio en el que me apetecería estar (Rio en plenos carnavales, y yo siendo la reina, o en un balneario recibiendo todo tipo de mimos, o en un refugio de alta montaña al amor de la lumbre de una chimenea, o tostándome en una playa caribeña con una piña colada en la mano....), haciendo lo que me viene en gana en ese momento. Perfilo todos los detalles que puedo; texturas, sonidos, olores, sabores, temperaturas... Es muy gratificante. Y además sale muy barato.

3.- No puedo "ir" al baño sin poner el calentador. Y esta es una primicia de aire proctomántico; Da lo mismo si s invierno o puro verano. Si no tengo el zumbido del aparatito ese es que no lo consigo. Evidentemente el entorno debe acompañar; puerta cerrada y nadie cerca, ni hablándome, ni un teléfono sonando. Yo sin tiempo y calor no soy nadie.

4.- Tampoco puedo dormirme a gusto si no estoy tapada. Hasta el cuello. Y mejor aún si es con algo un poco pesado; una simple sábana de algodón no sirve. Tengo a mi marido frito... O más bien asado, de hecho.

5.- Creo que soy algo hipocondríaca. Bueno; igual no es exactamente así. El funcionamiento de las cosas en general, y del ser humano en particular, me produce tanta curiosidad que debo (y digo debo) informarme sobre ello, aunque sea sólo un poco. Una vez investigado sobre el asunto enconcreto, sintomatología, posibles antecedentes familiares o de conocidos, etcétera, no puedo por más que sentir que yo también puedo sufrir de eso.

6.- Soy mala. En el fondo soy mala de andar por casa, porque no le deseo (demasiado) mal a (casi) nadie, pero mucha gente se sorprende cuando desato mi lado más cruel, sádico y vengativo. Porque lo tengo, y da mucho suto.

7.- No soporto llorar en público. Al menos entre gente que conozco. Una vez me puse a llorar en medio de un tren atestado de gente; de pura pena, de puro dolor, pero eran lágrimas serenas y liberadoras. Iba sola (todo lo sola que se puede ir en un tren de cercanías lleno), y la gente de mi alrededor me miraba raro, y hubo hasta quien se interesó largo rato por saber si estaba bien. Les contesté que sí, que pocas veces en mi vida me había sentido mejor (cosa absolutamente cierta). Sin embargo, cuando lloro en casa (y no es por una película u otra tontería por el estilo) corro a esconderme de mi marido. El pobre nunca lo ha entendido, aunque lo respete.

8.- Me considero una completa ignorante. No diría que me crea tonta, pero hay veces que me siento así. Vivo rodeada de gente con grandes conocimientos y/o habilidades, gente que (al menos) aparenta estar en paz, sentirse bien, y les envidio profundamente. No sé, creo que debe ser muy reconfortante. Yo no puedo más que sentir un inmenso vacío en muchos sentidos, algo similar a lo que describe Amélie Nothomb en su libro Biografía del hambre, solo que en menos pedante.

Y con esto y un bizcocho les paso el testigo a Beor, Chikago, Duende, Hari, Oniric, Peluche, Porrón y Pucela. A ver con qué me sorprenden...

11.7.07

Muchos días

Es cierto, hace una eternidad que no actualizo.

Excusa nº 1. He tenido problemas varios con el traspaso de los servicios de telefonica a mi nuevo número de teléfono.
Ya se sabe, una cosa que debería ser fácil y rápida se ha convertido en un calvario, todo gracias a la eficiencia de su servicio. Todo ello, claro, hasta que encuentras a alguien que sabe saltarse el guión (¿Ha reiniciado el router? A ver, que lo que quiero es asociar la url de mi ftp a mi nueva línea... Ya, pero... ¿Ha reiniciado el router?). Por fin todo se solucionó.
Excusa nº2. He andado liada. Desde que dimos por cuasi-terminado el piso la cosa ha ido del orden de dos cenas de inauguración por semana, más mi cumple (ya le voy viendo las orejas a los 30...), más cumples de amigos (que parece que todo el mundo haya nacido por estas fechas, coñas), exámenes del trabajo (sí, exámenes, de los que requieren estudiar), más otras miles de cosas.
Excusa nº3. En el fondo todo lo que puedo contar es lo de siempre, aunque con matices.


Las cosas en el trabajo van, en realidad, bien. La apoderada está de vacaiones y me ha quedado todo mi trabajo, todo el suyo, y una parte del del director, que parece que esté ya en plan prevacacional... Aunque en plena actividad (suya) tampoco sea de demasiada ayuda.
Hoy he recibido una felicitación "formal" por su parte (así lo ha puntualizado él mismo) por haber tramitado en dos días un expediente que a ellos les habría costado algunas semanas, y por llevar las rúbricas que son de mi responsabilidad en la oficina por encima de objetivos desde primero de año. Espero que esto se traduzca en una buena valoracióna finales de año, porque de ello va a depender mi variable y empezar a levantar el dedo para alejarme de la terminal. Veremos...
La peor parte es pensar que hoy quedan exactamente dos meses y un día (una eternidad) para poder comenzar las vaciones.
No pienso despedirme sin contar que tengo mis plantitas preciosas, que mis gatos están para comérselos, que mi marido está ensayando para ser nombrado hombre del año (serán los polvillos que le echo en la comida) y que mi piso es precioso. Bendita rutina...

15.6.07

Puntas

En todos los trabajos que conozco hay puntas. Momentos de saturación. Algunos son constructivos y estimulantes, porque suponen retos con resultados a corto plazo. Otros, como el que vivimos ahora en la oficina, es de los chungos. Andamos ahogados de trabajo administrativo, rutinario y desagradecido, que se suma al que tenemos habitualmente. Y en mi caso me encuentro, además, con el hándicap de estar de cara al público, teniendo que esforzarme siempre para ofrecer mi mejor cara.
No me quejo demasiado en serio, que al fin y al cabo es soportable, pero llevo encima un desgaste tanto físico como psicológico muy importante (más o menos el que supone un mes y medio din un día de paz y tranquilidad), y a unos tres meses de las vacaciones.
Y eso, claro, hace que surjan roces a todos los niveles.
Estoy con un estado de ánimo entre la rabia y la abulia; una especie de resaca de un subidón de adrenalina mal sublimado. Uno de esos que no se pasa ni con una buena pedicura.
Claro que eso sólo he podido averiguarlo después de una buena pedicura.

9.6.07

Día 47 - El principio del fin

Pocas veces esta frase tiene connotaciones positivas, pero esta es una de ellas. Señoras y señores, mi precioso pisito empieza a cobrar forma.
Hoy hemos estado dándonos un tute con mis padres, construyéndo el cabecero de la cama. Es una estructura de madera, forrada con lamas como las que se usan a veces para forrar paredes. Ha traído trabajo, porque teníamos que salvar una columna, pero creo que el resultado (que se verá al completo la semana que viene) valdrá con mucho la pena.
Por otra parte mi terraza rebosa vida. He plantado hortalizas, rosales, una gardenia y plantas aromáticas, que están francamente espectaculares. Y los gatos están completamente adaptados, como estas fotos demuestran.
Además hemos empezado a colocar un panel japonés en la entrada, que me da a mí que quedará espectacular.
Por fin (por fin) empiezo a verle el final a la gran aventura de esta mudanza. Y me siento tranquila.


23.5.07

Día 30 - Estacasa es una ruina.

Supongo que todos habréis visto la película. La historia de este piso empieza a recordármela preocupantemente.
Después de mil y una aventuras y desventuras (creo que podría escribir un libro) y gracias a unos amigos que nos ayudaron con la mudanza (valéis un potosí, de verdad) nos hemos mudado, pero seguimos con los problemas, sobre todo con las instalaciones.
Hoy han empezado a instalar las tuberías nuevas del gas. Resulta que como los contadores estaban dados de baja desde hace un tiempo la instalación se tenía que adaptar a la nueva normativa y eso, evidentemente, era demasiado pedir a un piso con 35 años. Así que ya nos veis, a mi marido y a mí haciendo guardias para poder estar en casa con los lampistas, paletas y demás gente del gremio. Hasta aquí vale. Pero es que resulta que la instalación eléctrica tampoco se adapta a la normativa, y para conseguir el certificado hay que hacer toda la tirada de cable nueva. Toda entera. Por canal o con regatas, pro nueva. Y nosotros instalados y viviendo (o intentando vivir) aquí.
A veces las cosas se complican demasiado.
Eso sí; tengo unas amapolas preciosas en el armario.

12.5.07

Día 18. Blanco, gris y naranja.

El piso donde aún vivimos está en la Barceloneta; un barrio de Barcelona ganado por entero al mar, que en un principio estaba destinado a ser una zona residencial de lujo, pero que por problemas de humedades, olores etcétera quedó para gente de clase humilde, casi todos pescadores, que dividieron los impresionantes pisos en dos o cuatro, dando lugar a los conocidos "cuarts de pis" (cuartos de piso), con una superfície media de 45 metros cuadrados. Con el paso de los años se ha convertido en una zona de muchos contrastes; hay una gran cantidad de inmigrantes, la gente del barrio de siempre y mucha juventud, porque se ha convertido en uno de los barrios de moda de la ciudad condal. Sus calles son estrechas (cuando miro por la ventana estoy casi en el comedor de los vecinos de enfrente) y las casas no son muy altas... A pesar de ello en mi piso no entra la luz directa del sol nunca, y tampoco hay mucha claridad, ya que sólo la cocina y el comedor dan a la calle.

En la esquina de debajo de casa hay una panadería, y a menudo me despierto con la casa oliendo a croisants recién horneados.


Blanco, gris y naranja. Estos tres colores son los que hemos elegido para la decoración del comedor. Me apetece aprovechar al máximo la luz y tener sensación de claridad y energía. Poco a poco vamos montando muebles que ahora hay que rellenar con los montones de cosas que vamos metiendo en cajas. Tengo ganas de que llegue el sofá y poder sentarme tranquilamente un rato, a disfrutar de todo el trabajo hecho. Y el que nos queda...

8.5.07

Día 14. Tenemos sofá, mesa y cristales.

Claro, ahora todo el mundo dará por supuesto que en una casa normal hay cristales. Sinceramente yo dudaba que en la mía los hubiese, al menos que fuesen transparentes. Pero no; había cristales. Sólo había que sacar la mierda que tenían encima. Ahora lo que dudo si tengo es brazos y espalda.
Por otra parte ayer compramos el sofá y las sillas. Ambas cosas son chulísimas y cuestan un riñón, pero le darán a aquél espacio casi aséptico más aspecto de casa.
Sé que sonará aburrido decir que estoy cansada, pero es que resulta que ahora que he vuelto a trabajar cada día ficho a las ocho de la mañana, salgo a las tres, como algo y de vuelta al piso, más o menos hasta las ocho y media o las nueve.
Seguramente dentro de tres meses me estaré riendo de todo esto, pero ahora se me está haciendo ya un poco cuesta arriba.

5.5.07

Día 12. Quiero una caladora.

Sí señores; hemos empezado a montar la cocina, y aunque desde hace días vengo apreciando en gran medida la ayuda del desatornillador eléctrico, no me había planteado cuán interesante y útil es tener una caladora.
Mi padre siempre dice que odia el bricolaje (joer, esta primera frase ha quedado casi Forest Gump), pero, sinceramente, no conozco a nadie que odie tanto una determinada labor y tenga todo tipo de herramientas para poder realizarla. Yo creo que es solo una forma de que los demás no le líen, pero por ahora se está portando como un campeón en mi piso. Ayer me ayudó a cortar la encimera a la medida y a ir haciendo los agujeros para la pica. Hoy lo terminaremos, espero.
Para el proyecto de la cocina desoí casi todos los consejos que me fueron dados e insistí en coger la encimera de madera maziza. Cuando la he visto puesta he creído, sinceramente, que no me había equivocado. Queda fabulosa.

3.5.07

Día 10. Yeso, laca y la odisea de una cocina.

Poco a poco el piso va cobrando forma. Eso sí; muy poco a poco. Hoy tocaban los últimos apaños de yeso, rellenando huecos. La verdad es que ha quedado decente, teniendo en cuenta que no soy profesional, casi tanto que me da penita que mi pequeña obra de arte no vaya a ser contemplada y comentada por los futuros visitantes del piso. Qué se le va a hacer.
Lo demás ha sido un poco menos gratificante, aunque hay que sacarle lo positivo; creo que si alguna vez tengo que condenar a alguien que verdaderamente lo merezca a una condena terrible le pondré a decapar. Puede sonar hasta glamuroso, pero os juro que pensar que no puede estar tan mal es uno de los peores errores que podéis cometer. Aceptad un consejo; nunca, JAMÁS os propongáis decapar nada.
La siguiente tortura es la cocina. Es decir; montar la cocina. Es una auténtica locura, pero al menos vas viendo los progresos y eso anima. Hoy hemos terminado una cajonera. Con cajones. Que cierran. Es maravilloso.
Pero os puedo asegurar que lo mejor del día es cuando la vecina que vive en el piso de arriba, justo enfrente (estuve hablando con ella cuando lo de las goteras; desde su fregadero se ve el mío y un trozo de cocina) me ha saludado, y se ha quedado de piedra cuando le he asegurado que no había cambiado el suelo del piso, que sólo había limpiado. Al final la he invitado a bajar para que lo viera, y ha alucinado pepinillos.
Resultan curiosas, estas pequeñas anecdotas. Espero que al final sea lo que menos me cueste recordar. Porque os aseguro que estoy molida.

2.5.07

Día 8 - Entre pintura y vorada.

Lo cierto es que el piso va a buen ritmo, pero todo se me hace eterno. Es lo que pasa cuando tienes muchas ganas y medios limitados. Contamos con el apoyo y fuerza de trabajo de nuestras familias (que parecen tener asumido que son mano de obra barata), que además nos alegran el día (anteayer pintábamos cantando a pleno pulmón "Angelitos negros", entre otros).
Las estrellas estos días están siendo la pintura, de color blanco nuclear, y la vorada, que hace lucir el alicatado como si fuese nuevo. Es cansado y aburrido, pero el resultado es francamente espectacular. Ya casi parece un piso donde vivir.
Mañana nos toca decapar laca de puertas, ventanas y marcos, lacar de nuevo, seguir con suelos y paredes y estar al loro de los transportistas, que nos traen los muebles de la cocina y los electrodomésticos. Tengo que echarle un montón de fotos al piso, más que nada para, dentro de un tiempo, recordarme a mí misma esta odisea.
Algunas cosas son bonitas porque sí. Así, sin maquillaje, sin anestesia, sin adornos. Lo de estos días lo es.

28.4.07

Día 4. Llueve.

Supongo que todos habréis visto el anuncio de ese coche en el que se pone a llover en el interior de un piso. Bien; hoy en el piso nuevo ha sucedido eso, pero a pequeña escala. Señoras y señores, tenemos una fuga.
Creo que hoy he empleado más términos de fontanería y albañilería que en todos los días de mi vida. Debo haber hablado de bajantes, codos, poros y demás como aquellas quinientas veces. Y todo ello mientras achicaba agua.
Y todo ello sucede, como Murphy sabe perfectamente, un viernes antes de un puente.
La parte mala, evidentemente, es que toca estar al loro de ir cambiando cubos y vaciarlos a intervalos regulares. La parte buena es que no pienso preocuparme de pintar la cocina, el baño ni el fregadero. Y que he conocido a casi todos los vecinos de la finca, que se han mostrado encantadores y encantados de conocernos y de opinar que aparentamos ser gente normal, no como los anteriores inquilinos.
Ais, hoy ando un poco desanimada.

Por cierto, que no lo he comentado para que nadie se sienta obligado, pero si alguien piensa aburrirse estos días puede pasarse a echar una mano ;)

27.4.07

Dia 3. Adios a lo viejo.

La verdad es que es una gozada ver como el piso se va transformando, casi como si tuviese voluntad propia y deseara que eso sucediese. Hoy lo hemos vaciado. Casi completamente. A parte de las paredes y el alicatado, solo queda lo que hemos ido dejando nosotros, unos muebles bajos de la cocina (no hemos tenido valor para quitarlos porque sujetan el mármol, pero les doy hasta el lunes) y un montón de suciedad, cortesía de los anteriores inquilinos y de varios meses de abandono. No quedan ni siquiera la mayor parte de los enchufes que, cosas de la vida, han sido misteriosamente arrancados en algún momento anterior a nuestra llegada. Otro gasto inesperado.
Ayer fueron los electrodomésticos y hoy han sido los muebles. Ya los hemos elegido y pagado (qué maravilla, ese ficticio dinero electrónico), y ahora queda limpiar, pintar y empezar a arreglar los desastres de las instalaciones.
Me quedo absorta en ese espacio vacío, el espacio de pedazos de estancias que probablemente tardarán mucho tiempo en volver a ver la luz directa del sol. Cada cachito de pared respira aliviada, amarándose de aire fresco y de ilusiones.
Está siendo una labor de titanes, pero con titanes como los míos ahora mismo no envidio a nadie.

25.4.07

Dia 1. 40 bolsas.

Primer día después del contrato. No os podéis imaginar qué movida. Al final mi madre y marido se han cogido fiesta para ayudarme a jornada completa, mientras mi hermana y mi padre lo han hecho el rato que han podido.
En resumidas cuentas; lo que iba a ser la dura batalla de mí misma contra toda la mierda que había en el piso (que, sin exagerar, estaba de mierda hasta arriba) se ha convertido en un todos a una. Y aún suerte.
Hemos sacado de ahí 40 sacos industriales de porquería de los tipos y orígenes más variados. Desde gayumbos sucios a comida podrida. Absolutamente de todo. Así que entre otras cosas nos hemos encontrado con otra serie de bonitos gastos adicionales, como por ejemplo cambiar la cocina entera.
Según me han comentado una vecina y el portero resulta que los anteriores inquilinos eran unos cerdos. Vivían en unas condiciones deplorables y rodeados de basura, tanta que han causado una plaga de cucarachas en la escalera. Además causaban problemas en la comunidad, no pagaban alquiler ni los suministros, y al final vivían sin luz, gas ni agua corriente. Imaginaos cómo ha quedado ese piso. Lo de menos eran los reguerones de cera por todas partes; se han cargado el cuadro de luces (o eso parece), quemaron media cocina y dejaron el cuarto de baño tan asqueroso que daba auténtico asco. Creo que aunque las fotos hayan salido bien os la ahorraré. Creedme; os hago un favor.

Y mañana más. Estoy contentísima y hecha unos zorros. Valdrá la pena; palabrita.

22.4.07

¡Ole!

¡¡¡El lunes firmamos el contrato del piso nuevo!!!
No, no es el mismo del que os hablaba. Este es un poco menos espectacular, está hecho un desastre y a dos porterías de casa de mis padres.
Pero es un piso amplio, con buena distribución y mucha luz en comedor y dormitorio principal.
Estoy absolutamente eufórica, aunque un poco asustadita. Me queda mucho trabajo por delante. He cogido un par de semanas de vacaciones para poder dedicarle tiempo a la limpieza, las altas de los servicios, la pintura, las chapuzas varias...
Bueno, ya iré glosando la odisea.

19.4.07

Un día de estos aprenderé...

Un día de estos aprenderé a no enervarme cuando alguien que quiere que le des la razón no está dispuesto a razonar contigo.

Mientras, a falta de mejor solución, me enfurruño.

17.4.07

Trabajo en un banco

Sí señores, soy consciente de que eso suena aburrido de solemnidad. No es emocionante, hay mucha burocracia y, si te guías por lo que hacen la mayoría pareces un pescatero "despachando" dinero.
Pero, aunque pueda parecer pedante, a veces me parece que lo que yo hago es distinto. Supongo que tendrá mucho que ver con el hecho de que yo quiera sentirlo distinto, pero así es. Lo paso bien atendiendo a los viejecitos, charlando con ellos, conociendo su vida y preguntando por sus familias. Me gusta hablar con la gente joven que pasa una vez al año por la oficina, intentar facilitarles la vida y echarles un cable en lo que pueda. Disfruto aprendiendo, sembrando un caos controlado por la oficina, haciendo un montón de cosas que se supone que no son de mi incumbencia y distendiendo el ambiente con mil bromas inocentes.
Me ha costado varios meses hacerme a la idea de que yo también puedo tener una estabilidad laboral, y eso ha llevado a calmar otros aspectos de mida. Ahora sí puedo hacer propósitos y tomarme mis metas con filosofía; sin prisa pero sin pausa, viendo la zanahoria un poco más cerca a cada día.
Voy al trabajo con alegría y con ganas de hacer la vida un poco más fácil a todos. A mí la primera.
Me paro a oler las flores. Y hoy me he saltado la dieta tomando el primer helado de la temporada, disfrutando del sol y la brisa marina de la tarde. Todo un homenaje pa mi cuerpo serrano.
Me gustaría tener un punto para este capítulo de mi vida.

16.4.07

¡Por fin!

Hoy ha salido el sol. Será que ha decidido quitarse el abrigo de borrascas y darse un paseo por la ciudad, pero lo cierto es que ha conseguido alegrarme el ánimo, me ha besado la piel y me ha hecho achinar los ojos.
Me gusta el sol y el verano. Me gusta liberarme de las mangas largas y tomar una cerveza en una terraza leyendo un libro, cotilleando como la peor de las marujas qué hace la gente cuando sale a la calle, y divagando sobre cualquier cosa o sobre nada en concreto.
Me gusta que el anochecer no me pille encerrada en casa y disfrutar de los perezosos ocasos e imaginar las primeras estrellas a mi espalda. Y me gusta como la luna, en algunas tardes, se deja adivinar en un cielo azul jironeado de sombras violetas.
Me gusta empezar a pensar en tumbarme al sol y dedicarme curtir mi piel hasta sentirla tirante, y permitir que mi carne se llene de energía mientras me adormezco y sueño en colores brillantes, como con una pátina de plata y reflejos cristalinos.
Me encanta ver a mi marido rojo langosta, cómo su pelo se aclara a ojos vista y como destacan sus ojos verdes en ese conjunto de colores cálidos.
Me gustan las tormentas de verano, con sus rayos y truenos y sus diluvios golpeando con furia mi ventana, canturreando para mi como si de un fado arrullador se tratara.
Ahora sólo falta que lleguen las golondrinas. El día que me despierten con sus silbidos y me llamen desde fuera habrá llegado de verdad la primavera.

10.4.07

Hay días y días

Y yo hoy me siento así...

30.3.07

Desenlace

No son buenas noticias, aviso.
Después de diez días esperando que la propietaria del piso diera señales de vida ayer llamé otra vez a la inmobiliaria. Esta vez la chica me dijo que ya había hablado con ella y que sabría algo a lo largo del día. Como sabéis, los jueves por la tarde hasta finales de abril las cajas abren por la tarde, y como la ley de Murphy dispone, la llamada de la inmobiliaria llegó a las ocho menos cuarto de la tarde, hora de cerrar al público, cuando tenía enfrente de mi ventanilla una cola de seis personas que querían hacer las gestiones más variopintas.
La chica de la inmobiliaria me dijo que al final no iba a poder ser, que la propietaria del piso había decidido que el hecho de que mi marido fuese autónomo y llevase tan poco tiempo por su cuenta no ledaba confianza, y que ahora pagamos un alquiler muy bajo. Me dijo que ella había insistido mucho en que se lo mirase con cariño, que veía que realmente estábamos interesados, que yo tenía un contrato indefinido, etcétera, pero que la señora se había mostrado muy inflexible.

No me sentó tan mal como esperaba. Supongo que en el fondo estaba muy mentalizada de que eso podía pasar. Claro; no me ha hecho ninguna gracia, pero es lo que hay.
Decidí darme un homenaje y me fui de cena. Me he cogido el día de hoy de vacaciones y he dormido hasta tarde. Esta tarde he quedado para recoger la paga y señal.
Supongo que es que no tenía que ser.

28.3.07

Sonando

A todos os habrá pasado alguna vez que se os mete una canción en la cabeza y no hay forma de sacarla (Beor y Paula saben mucho de esto). Pues resulta que llevo unos días con la cancioncilla que una marca de champús que ha cambiado sus envases ha usado en un anuncio, y creo que cada vez que la oigo me gusta más.
No, sin noticias del piso.

26.3.07

Vuelvo a las andadas

Leches, yo que pensaba que lo de morderme las uñas ya lo tenía superado... Pero no, ando nerviosa, y eso se nota.
A pesar de todo no hago de mis nervios el centro de mi vida (sólo faltaría); el viernes me fui a cenar con mi marido (cena de novios, que hacía tiempo que no nos regalábamos una), el sábado estuve liada haciendo encargos, agujeros en las paredes de casa de mi suegra y yendo a ver "300" (absolutamente recomendable, por cierto) y el domingo entregué una práctica de la universidad y fuimos a ver a unos amigos. Pasamos casi todo el día con ellos, jugando como locos. Aprovechando que debo buscar otras cosas por las que obsesionarme voy a entretenerme volviendo a colocar los links que he perdido con el cambio de formato.
Que nadie se me ofenda si me olvido el suyo; un comentario bastará para enmendarlo. Palabrita.

23.3.07

La elasticidad del tiempo

El tiempo juega curosas pasadas. A veces se hace eterno, a veces pasa volando. En la inmobiliaria me han dicho que no sabré nada hasta mediados de la semana que viene. Qué lento pasa. He comido con unos amigos. Casi ni me he enterado.
¿Alguien tiene una idea sobre cómo debe vernos el tiempo a nosotros?

22.3.07

Dame vacunas para el desengaño...

Qué melodramática me pongo a veces.
No, aún no sé nada. Me han pedido más papeles y referencias, y que siga esperando.
Y a todas estas pienso en colores para las paredes, muebles para el salón, espacios de almacenaje y demás. Las pajas mentales a dos manos son una de mis mayores aficiones.
Bueno, un día menos....

21.3.07

Cosas y casos, o un par de días de suspense...

Un poco de rollo familiar e intrascendente:

El domingo quedamos con mi suegra. La semana pasada pusieron la ADSL en su piso y le hacía falta alguien para instalarle un poco de todo y, como todo el mundo sabe, para mis familiares de sangre y políticos hasta tercer grado, el papel de experta en ofimática lo ostento yo (Dios les pille confesados). Antes de liarnos nos fuimos a comer (madrugar los domingos, salvo en casos excepcionales, es algo que prohibe expresamente mi religión) y, a la vuelta, vimos unos anuncios de pisos en alquiler. Por zona y aspecto de la fachada parecían de lo más golosos, así que tomé nota de los teléfonos.

El lunes por la mañana llamé, y dio la casualidad de que los que no eran prohibitivos o ridículos estaban ya reservados. Sin embargo me ofrecieron uno de características apetecibles, y cogí hora para ir a visitarlo el martes.

El piso que vimos me pareció fantástico; un ático luminoso en una buena zona, tres habitaciones, baño y aseo, en un estado aceptable, con un salón enorme y un precio razonable, pero en la línea del mercado (o sea; una aberración que me puedo permitir si prescindo de lujos). Después de darle tres millones de vueltas, hablar mucho con mi marido, echar cuentas hasta quedarme bizca decidimos que el piso, realmente, nos interesaba.

Hoy miércoles a primera hora de la mañana llamo para hacer la reserva. Nadie me coge el teléfono. A la tercera intentona, puesto que tenía que salir un rato, dejo un mensaje en el contestador contándoles que quería reservar ese piso. Salgo a desayunar y hacer unos encargos y vuelvo a mi trabajo. Llamo de nuevo. Me cogen el teléfono. Explico el motivo de mi llamada y la chica me comenta, con voz de sorpresa, de que en ese mismo momento hay un chico formalizando la reserva de ESE MISMO PISO. Me cago en su madre veinte veces (educadamente, por supuesto) y pregunto para qué tienen contestador si no lo escuchan.

La chica me dice que ha sido un "desafortunado incidente". Me vuelvo a cagar en su madre, sus muertos y sus descendientes (pero con finura). La chica me dice que no me preocupe y que me acerque a la agencia a formalizar la reserva. A pesar de no entender nada, decido que será mejor pedir explicaciones en persona, así que cojo la moto y me acerco.

La chica me comenta que si realmente estamos interesados sólo hay una solución; que yo haga también la reserva, le haga llegar toda la información que me piden (certificados de solvencia, nóminas, recibos de mi alquiler actual, contrato de trabajo, fotocopias de DNI y la factura de mis bragas) y que el propietario del piso decida a quién se lo alquila.


Y asín estamos, en vilo. Según los de la inmobiliaria, cuando el propietario tenga toda la información tomará una decisión rapidamente. Por si acaso hemos fijado fecha para la firma del contrato de alquiler (el día tres de abril), pero todo está en el aire hasta que reciba la llamada. Si la cosa va bien me quedo sin vacaciones (las cogería ahora para arreglar el piso) y me mudo en breve. Y si no es así, habiéndole dejado (aunque no por ganas) esta oportunidad de elegirnos al propio destino será que el piso no era para nosotros. O que los de la inmobiliaria son unos inútiles.

Veremos. Paciencia y valeriana.

15.3.07

Meme

Aunque sea un poco tarde, paso a responder este Meme que me pasó Lumen desde su blog...

1. What time did you get up this morning? Pues, para mi desgracia, entre las siete y las siete y media. Qué dolor....
2. Diamonds or Pearls? Diamantes, cuanto más puros mejor. Cuando sea muy millonaria me gustaría tener alguno azul lo suficientemente grande como para que se vea el color.
3. What was the last film you saw at the cinema? Espera que piense... Ah! "El motorista fantasma". Me encanta Nicholas Cage, pero con el lifting que se ha hecho ya no me parece tan interesante...
4. What is your favorite TV show? Me encantan LOST y HOUSE.
5. What did you have for breakfast? Desde que estoy a dieta como cada mañana un bocadillo de fiambre de pavo. Pero porque no se me pone un buen Croisant de mantequilla por delante, que yo por uno de esos planto la dieta rápido...
6. What is your middle name? Immaculada Marta. Toma ya.
7. What is your favorite cuisine? Me gustan muchas cosas distintas, pero me pirran los postres y el pan.
8. What foods do you dislike? Buf... Lo paso fatal con lo que yo llamo "carne blanda"; Albóndigas, redondo y estofado.
9. Your favorite Potato chip? Me encantan las Lays Vinagreta, pero no hay nada como unas buenas papas casetas con su buen par de huevos fritos.
10. What is your favorite CD at the moment? Hoy en día cuesta ya hablar de un CD entero de un autor... Yo prefiero uno de esos hechos en casa con un poco de todo.
11. What kind of car do you drive? No tengo carnet, o sea que voy en moto. Una preciosa Scoopy 50 que me regaló mi marido y que yo misma pinté de gris antracita.
12. Favorite sandwich? Pan tostado con ajo y tomate, sal, aceite virgen y jamón del bueno, pero con poca grasita.
13. What characteristics do you despise? La falta de sentido del humor y la pomposidad. Me repatean.
14. What are your favorite clothes? Cualquier cosa que me haga sentir bonita.
15. If you could go anywhere in the world on vacation, where WOULDN’T you go? Con lo poco que viajo no creo que le hiciera feos a ningún sitio.
16. Favorite brand of clothing? Nitya, aunque con esos precios sigo soñando mientras me visto en H&M.
17. Where would you want to retire? En Barcelona, calro...
18. Favorite time of day? El ocaso.
19. Where were you born? En Barcelona.
20. What is your favorite sport to watch? La rítmica, ¿qué pasa?.
21. Who do you think will not answer this meme? Con lo antiguo que es no voy a pasar el testigo, así que no espero que nadie lo responda....
22. Person you expect to answer first? Nadie, pero si alguien quiere hacerlo le invito abiertamente a ser el primero.
23. Pepsi or Coke? Coke... pero 7up.
24. Beavers or Ducks? Casi los castores. Me gustan más los mamíferos.
25. Are you a morning person or night owl? Noctámbula, por si alguien no lo había notado por el nombre del blog.
26. Pedicure or Manicure? Estoy necesitando una de cada, pero puestos a elegir; pedicura.
27. Any new and exciting news you’d like to share? Nah, tengo una vida muy aburrida...
28. What did you want to be when you were little? Desde chiquitilla quise tener una moto grande, hacerme tatuajes e irme a Cuba. Y aquí me tenéis.
29. What is your best childhood memory? Comer tallarinas recién cogidas en la arena de la playa de Arenys de Mar.
30. Piercing? Unos pocos.
31. Ever been to Africa? Ceuta y Melilla.
32. Ever been toilet papering? ¿Mandelocualo? Avestruz ha tenido a bien recordarme que sí, que de hecho no se me da nada mal...
33. Been in a car accident? De moto, sí.
34. Favorite restaurant? Me he aficionado a La Masia Graupera, en Sant Andreu de Llavaneres. Mi marido y yo vamos cuando queremos celebrar algo.
35. Favorite flower? Las rosas blancas, las fresias y las orquídeas.
36. Favorite ice cream? Vainilla con nueces de macadamia o leche merengada.
37. Favorite fast food restaurant? Pizzaaaaaaaaa.
38. How many times did you fail your drivers test? Y dale, que no tengo el carnet...
39. From whom did you get your last e-mail? Que no fuera de ninguna lista de correo... De una compañera de la universidad.
40. Which store would you choose to max out your credit card? Uhm... Supongo que Nitya mismo. O Godiva.
41. Bedtime? Pasada la una. Así estoy como estoy por la mañana...
42. Who are you most curious about their responses to this? Y dale....
43. Last person you went to dinner with? He comido con mis compis del trabajo, pero cenar... Con mi marido, unas estupendas doradas a la sal home made.
44. What are you listening to right now? A Mapaxito, que me está soltando tó el repertorio.
45. What is your favorite color? Lila.
46. How many tattoos do you have? Uno considerado como un todo, que en realidad son (creo) unas 15 partes.
47. How many people are you sending this to? A nadie.
48. What time did you finish this meme? 22.02.
49. Favorite magazine? Pues... Tampoco :P.

13.3.07

Lo sé...

Lo mío no tiene nombre. No hago más que pregonar a quienes me preguntan que estoy viviendo un momento muy dulce de mi vida; tranquilo y sosegado, sin estrés ni malos rollos... Y resulta que me da pereza contarlo.
No sé, tal vez es una forma de egoismo; cuando las cosas van mal me pongo a escupirlas donde no duelen (aquí, por ejemplo), pero cuando van bien me las guardo para mí, para disfrutarlas yo solita.
No tengo remedio.
O tal vez es que no estoy acostumbrada a hacer de la paz lírica.
Al turrón, como dicen aquellos:
  • La família y amigos; todos (más que menos) bien. Hombre; siempre hay quien está pasando un momento difícil, y siempre hay quien está mal de salud (los abuelos, pobrecicos, están muy mayores), pero es una temporada bonita. Muchos más encuentros que desencuentros, pequeñas o grandes esperanzas (las hay a la medida de cada cual) y, ante todo, muchas risas y buenos ratos. Sí, sé que debería haber llamado a un montón de gente pero, al fin y al cabo, si no pudiesen vivir sin mí ya habrían cogido ellos el teléfono. No sé, tengo la impresión de que quien de verdad quiere hablar conmigo ha descubiero que casi nunca apago el movil y que devuelvo las llamadas. Y por aquí hay testigos.
  • En el curro la cosa va a pedir de boca. La verdad es que con el cambio de director la oficina ha tomado otro aire; me toca hacer muchas más tareas administrativas y me dedico menos al asesoramiento. Esto, como todo, tiene sus cosas buenas y malas. Por una parte es más aburridito, por otra parte es todo más fácil. Creo que me ha servido para recordarme la promesa que me hice a mí misma cuando cambié de trabajo; no voy a hacer de ello mi vida, porque al fin y al cabo lo que es importante para mí está fuera. Es otra forma de sacarle la cara amable al asunto. Ahora sólo faltaría que empezasen a pagar bien.
  • He empezado un nuevo semestre en la universidad, y esero que, por fin, sea el último. Si es que parece mentira que dos cochinas asignaturas se puedan enquistar de esta manera... y no por difíciles, sino por la pereza que dan, las joías...
  • Sé que va a parecer lo de siempre (lo de los buenos propósitos y esas cosas), pero he empezado una dieta y estoy yendo al gimnasio. He decidido que tengo edad de empezar a cuidarme y quererme un poco más, y creo que este puede ser un buen principio.
Por lo demás habréis notado que cambié el formato del blog. El anterior era precioso, pero me daba muchos dolores de cabeza. Igual en un rato me pongo a hacer más experimentos.
Bueno, ahora ya sabéis que soy más vaga de lo que aparento.

No me lo tengáis en cuenta por ahora ;)