23.6.08

La noche de las brujas.

La vigilia de San Juan acostumbra a celebrarse por estos lares una gran fiesta. Totalmente pagana, sin más excusa que trasnochar y pasarlo en grande. Este año va a ser especial para mí, y deseo que lo sea para todos vosotros. Y ahí va la que espero que sea su banda sonora.



Feliz noche.

14.6.08

Información práctica - Calendario de Nur Viajera

Vale, vale, cederemos ante la evidencia. Me muevo más que la compresa de una coja (menos en Julio, fíjaje tú). Aquí tenéis el calendario para saber dónde voy a estar.

Lujos de andar por casa.


Desde hace una temporada, retomando mi política habitual de disfrutar de las pequeñas cosas, tiendo a hacerme mini-regalos de esos que no cuestan casi tiempo, ni dinero, ni son nada especial. Entre otras cosas intento aprovechar los ratos de buen tiempo para ir a tomar un poco el sol, salir por ahi con los amigos aunque sea solo un ratito, cocinar para mí misma o regalarme, de vez en cuando, algo realmente especial.


Una de esas pequeñas cosas es una botella de Cognac. Henessy, en concreto. Es una marca a la que tengo especial cariño por haber sido mi licor de sobremesa en ocasiones realmente dulces para mí.


Así que aquí ando; instalándome el WoW (sí, voy a darme al jaco) después de una comida con amigas, antes de echarme una siesta del recopón y saboreando una copita de Henessy (aunque calculo yo que debe ser la enésima) antes de plantearme qué voy a cenar para salir luego de copas.


Como dirían algunos... "Qué asco de vida" ;)

Ain't no sunshine

Va por tí, cielo.

13.6.08

Justo lo que necesitaba.

Hay temporadas que parece que las cosas no vayan a salir. De ninguna de las maneras, además. Y son esas temporadas en las que parece que tengan que empezar a crecer enanos por los rincones, y dar vueltas y saltar hasta ocupar todo el espacio disponible, invadiendo todas y cada una de las áreas de tu vida, hasta las que pensabas que iban a mantenerse en su sitio en este momento. Que no hay manera, oyes.

Hoy me he llevado una sorpresa. No ha sido agradable. Básicamente ha consistido en que alguien me ha notificado que me echa de parte de su vida. Es una decisión personal, intransferible y, simplemente comunicada, apoyada por un montón de razones que interpreto totalmente erroneas y muy desacertadas. Me ha parecido una decisión cobarde, pero es que he descubierto hace poco que cuando alguien se comporta de esta manera no vale la pena intentar razonar. En otro momento de mi vida, seguramente, habría gastado gran cantidad de energía en perseguir a esa persona que creo honestamente que se está equivocando, y habría intentado razonar con ella, explicarle cómo veo las cosas, por qué pienso que puede no tener razón. Ojo; a mí se me puede dar por imposible por un montón de motivos... Pero no por esos, joder. No por esos.

Lo que sucede es que ahora mismo tengo muy poquita fuerza, y prefiero reservarla para salir del circo de tres pistas (de burocracia, notarios, vaciar armarios, rellenar formularios o modelos oficiales, hacer algunos planes y reordenar un poco mi vida) en el que se ha convertido mi realidad cotidiana.

Así que he cogido toda mi perplejidad, toda mi sorpresa, toda la rabia que he sentido y me la he envainado. He intentado dejar claro que no estaba de acuerdo, que interpretaba que se trataba de una equivocación, y que si algún día esa persona está dispuesta a discutir sobre ello va a saber dónde encontrarme.


Ahora no estoy para perseguir a nadie.


Tal vez dentro de un tiempo mire atrás y me arrepienta de no haber hecho el esfuerzo, de no haber insistido más. No lo creo, porque cuando alguien se marcha dejando una nota o dando un portazo te está diciendo que la decisión está tomada, y que no importa lo que estés dispuesto a hacer. No va a escucharte. Y eso me entristece.


Pero sucede que no estoy para perseguir a nadie.


Ahora mismo estoy para arrebujarme en el sofá, taparme con la mantita y hacerme un ovillo hasta que los gatos vengan a sentarse encima de mí, y ponerme a ver algo en la tele (sin demasiado criterio) hasta que el sueño me venza. Y descansar. Y reponerme. Y centrarme en cosas que me den energía, que me ilusionen.



Yo tengo la vista fija en las vacaciones, que espero que me traigan, al fin, un respiro. Creo que este año me lo he ganado.


5.6.08

Bola

Hay veces que los sentimientos se acumulan. A veces me sucede que los noto en la barriga, formando una especie de pelota que no va ni hacia arriba ni hacia abajo, y termina por dejarme hecha un cuatro (calambres y malestar físico incluído).

En estas ocasiones, supongo, lo que toca es imaginarlos como un ovillo de lana del que hay que buscar el extremo para ir tirando de él, desliando poquito a poquito, y reducir el tamaño de la bola hasta poder sacarla con una relativa comodidad. Como hacen los gatos con el pelo. No es más que un sistema de limpieza.

No estoy jodida, pero no estoy bien. Me temo que, de momento, no sé encontrar ese cabo. Hoy me he quedado en casa buscándolo.

26.5.08

Todo sobre mi madre

Mi madre no era la mejor. Pero yo la quería como si lo fuese. Durante 28 años mantuvimos una relación a veces difícil, a veces algo menos. Era calurosa, marimandona y se preocupaba por todo. Juzgaba con ligereza y nunca admitía que se equivocaba. Pero se le daba muy bien querer y hacer cosas por los demás. Fue paciente pero exigente y dura. Y a veces era mala, pero sus abrazos sabían a casa como ninguna otra cosa en el mundo.


Llevo dos días acordándome de cosas que solía hacer con ella. Preparar la comida de Navidad (auque en realidad siempre intentaba escabullirme), tomar el sol en la terraza en primavera, cuando empezaba a calentar de verdad, o sentarme ahí mismo en silencio, a su lado, con el cuerpo envuelto en una manta y las piernas estiradas hacia fuera, casi asomando por la barandilla en las noches de tormenta, mientras veíamos caer rayos y relámpagos y dejábamos que la lluvia nos mojase un poco los pies.


Mi madre murió el sábado. Sufrió un infarto agudo de miocardio, o eso decía el papel que me tendieron y que me lanzó a un laberinto de burocracia, gente profesional y fría y otra que para hacer llegar su apoyo se mostraba mucho más afectada que yo. Todo era sórdido y dramático. Y carecía de importancia, porque mi madre ya estaba muerta.


Me siento como embotada, en sordina, casi un autómata, como me sucede en estas situaciones. Mi parte más fría y eficiente toma el control y yo lo contemplo todo sentada, mientras ella elige ataúdes y recordatorios, besa mejillas anónimas y se preocupa de todo y de todos. Y a ratos me deja salir y expreso mi rabia con mala leche, con respuestas ácidas, con cascadas de lágrimas.

Porque no me apetece que mi madre se haya muerto. Porque no me apetece que mi padre sea viudo ni haberme convertido en huérfana de madre. Porque no me imagino mi próximo cumpleaños sin ella ni quiero pensar que nunca más estará cuando se me ocurra que llevo demasiados días sin llamarla.


Porque la quería como si fuese la mejor. Aunque era sólo ella.



Gracias a todos los que habéis estado allí. Gracias a Imperator por dejarlo absolutamente todo colgado y recorrer media península dos veces en menos de dos días (añadiendo 1200 km. más a lo que va a moverse en las próximas semanas) por si podía necesitar llorar en su hombro. Vaya si lo necesitaba. Gracias a todos los que me habéis escrito, mandado SMSs o llamado para hacerme sentir vuestro calor. Os aseguro que ha llegado. Y gracias al poeta por prestarme estas palabras.


"Em costa imaginar-te absent per sempre.
Tants de records de tu se m'acumulen
que ni deixen espai a la tristesa
i et visc intensament sense tenir-te.
No vull parlar-te amb veu melangiosa,
la teva mort no em crema les entranyes,
ni m'angoixa, ni em lleva el goig de viure;
em dol saber que no podrem partir-nos
mai més el pa, ni fer-nos companyia;
però d'aquest dolor en trec la força
per escriure aquests mots i recordar-te.
Més tenaçment que mai, m'esforço a créixer
sabent que tu creixes amb mi: projectes,
il.lusions, desigs, prenen volada
per tu i amb tu, per molt distants que et siguin,
i amb tu i per tu somio d'acomplir-los.
Te'm fas present en les petites coses
i és en elles que et penso i que t'evoco,
segur com mai que l’única esperança
de sobreviure és estimar amb prou força
per convertir tot el que fem en vida
i acréixer l'esperança i la bellesa.
Tu ja no hi ets i floriran les roses,
maduraran els blats i el vent tal volta
desvetllarà secretes melodies;
tu ja no hi ets i el temps ara em transcorre
entre el record de tu, que m'acompanyes,
i aquell esforç, que prou que coneixies,
de persistir quan res no ens és propici.
Des d'aquests mots molt tendrament et penso
mentre la tarda suaument declina;
tots els colors proclamen vida nova
i jo la visc, i en tu se'm representa
sorprenentment vibrant i harmoniosa.
No tornaràs mai més, però perdures
en les coses i en mi de tal manera
que em costa imaginar-te absent per sempre."



Miquel Martí Pol. Lletra a Dolors. Llibre de les absències.

19.5.08

Si todo estuviera aquí.

Escribo estas líneas en el reverso de un billete de ida, esperando un regreso que viene con más de hora y media de retraso. La terminal tiene un aire sobrio e impersonal, casi estéril, por más que hayan forrado el techo de listones de madera. Ruidos sordos y gente cansada. Una gran sala de espera, una jaula de mármol y cristal. A través de las paredes veo cómo se alarga el ocaso sobre un parking infinito mientras la gente camina arriba y abajo, intentando calmar su ansiedad o acelerar la rotación de la tierra, por ver si el avión llega antes. Tal vez funcione, pienso. Me duele el cuello.

Cierro los ojos y estoy tumbada en un sofá de color crudo. Mario está sentado en el suelo, a mi lado, jugando a un juego de la Wii. Se ha convertido en una escultórica mujer y se ha enfundado un traje absurdamente ceñido, cargado de armas, botones y lucecitas. Lleva un buen rato intentando abrir un interruptor, sin éxito por el momento, gesticulando y agitando el mando. Imperator está en el sofá conmigo, tiene mis piernas en su regazo y a veces acaricia distraídamente mis rodillas mientras ríe y juega y se queja de que aún no han matado a nadie. Creo que ni si quiera se da cuenta de que lo hace, y que no es consciente de que le miro. Repaso el perfil de su cuello y su cráneo con los ojos entrecerrados, recortado contra las cortinas translúcidas, que filtran y dulcifican la luz de una tarde plomiza. Debería llevar siempre el pelo así de corto. Sus ojos se achinan mientras sonríe de medio lado. Es bonito ver a alguien tan relajado, tan despreocupado. Parece feliz mientras ataca de nuevo los tallarines tres delicias y el cerdo agridulce.

No son cosas extraordinarias, si lo miras bien. Son encuentros y desencuentros, caminos que se cruzan; a ratos es compañía y a ratos es soledad compartida. Cosas cotidianas, como compartir comida del chino o quedar con los amigos. Pero es bueno. También se hace complicado a veces.

Me siento como una chiquilla a punto de una pataleta. No quiero irme. Quiero quedarme aquí, tumbada, sufriendo este zapping de videojuegos, escuchando la risa de Mario y notando el calor de Imperator, con sabor a salsa agridulce y cerveza en la boca. No quiero coger este avión que viene con retraso.

No quiero estar esperando este vuelo de vuelta, escribiendo en el reverso de un billete de ida, con dolor de cuello y este cabreo, en esta catedral de esperas y despedidas.

Mario nos habló de una tira de Mafalda, en la que Felipe se preguntaba qué pasaría si todo estuviera aquí. He pensado mucho en eso. Y me encantaría saber la respuesta.

16.5.08

¡Ole, ole!

Uno. El Gran Jefe me ha llamado esta mañana. No es que haya llegado a disculparse por haberme dejado plantada, ni por haberme hecho hacer un viaje en balde en moto un día de lluvia, ni por no haber dado señales de vida en una semana (ese no es su estilo) pero, oye, ya es un gesto. Hemos quedado el martes de la semana que viene, antes de una reunión de todas las oficinas de la zona, para que me haga la propuesta, que él ha descrito como "muy buena". Como si no se hubiera encargado de hacerme saber...

Dos. Sigo sin fumar. He detectado mis momentos críticos y ayer, una amiga ex-fumadora, me contó que a ella le había ayudado pensar en su adicción como en un pequeño monstruo al que mataba poco a poco por inanición, y que cada vez que sentía la punzada del "mono" visualizaba a una especie de Kuato adherido a su abdomen, agonizando. Realmente es una imagen útil, pero yo casi prefiero pensar menos en ello...

Tres. Yoyi ha cambiado de trabajo. Le han ofrecido algo con mejor horario, y más relacionado con su carrera. Pinta bien, y la chica está profundamente ilusionada. A ver si el martes que viene (la noche de las birras) podemos celebrar un montón de cosas :)

Cuatro. Dentro de dos horas y media estaré saliendo de la oficina, en cinco horas y pico estaré volando hacia Madrid, y dentro de algo más de 57 estaré de vuelta. Losepáis.

13.5.08

Esta vez no es por pereza

Sí, lo sé, no actualizo demasiado. Últimamente he andado gratamente liada.

Mis compañeras de piso son dos chicas encantadoras, maravillosas y limpias. Por el momento no tengo peros que no sean de lo más razonables en el inicio de una convivencia con dos personas completamente extrañas. Ayer llegué a casa después de pasar cuatro días fuera, y encontré el piso limpio y ordenado, a los gatos perfectamente atendidos y todo lo que pudiese necesitar en la nevera. También fue la noche de las birras (que hemos institucionalizado con las chicas, con las que nos vamos a un bar cutrecillo pero acogedor a arreglar el mundo, ponernos el día y comprar una participación para el sorteo de la lotería de los viernes), e hicimos todo tipo de planes para dentro de un par de findes, que andaré por aquí. Mucho mejor de lo que me habría atrevido a imaginar.

Parece que daré un saltito en el trabajo. No es exactamente un paso adelante, pero sí en diagonal. Todo está pendiente de confirmar en una reunión que tengo pendiente con el Gran Jefe (Jefe de jefes), que debía haber tenido lugar la semana pasada, pero que se aplazó para (supuestamente) esta. En resumidas cuentas; todo está en el aire, aunque propuesto y anunciado por los canales que se suponen "oficiales". Veremos.

He vuelto a clases de Danza del Vientre. No es el mejor momento para reengancharme después de un par de años sin ir de forma regular, porque se están preparando las coreografías para final de curso, por lo que no hay clases técnicas, sino más y más machaque con los mismos pasos. Mi grupo prepara un baile con doble velo. Yo creo que puede quedar genial si no hace viento... Porque bailar con sables en grupo es ya pedir demasiado ;)

Y, por lo demás, los avispados lectores de esta micro-blogosfera sabrán que he andado ocupada. Eso es bueno, y soy feliz con ello, aunque me resulta complicado de sobrellevar. Un poco más cada día, y esta noche en especial. Me esfuerzo por mantener los pies en el suelo mientras tengo la cabeza llena de pajaritos y un nudo en el estómago. Me faltan datos, pero sospecho que lo que me queda por aprender (que es prácticamente todo) son cosas de esas que sólo podría absorber por capilaridad. Y no va a ser, al menos por el momento. Y eso jode.

Y, claro, cuando una está así, recuperándose de toda esta movida pero aún sin saber qué terreno está pisando, lo mejor que se te puede ocurrir es dejar de fumar. Porque cualquier otra cosa hubiese sido más fácil.

24.4.08

Always on the run

Este post va dedicado al Capi, que de vez en cuando suelta perlitas dignas de consideración. Va por tí, cuerpo.

Reconozco que la paciencia no es una de mis mejores virtudes. Cuando quiero algo o tomo alguna decisión mínimamente trascendente acostumbro a tener el deseo (utópico e irracional) de que las cosas hayan cambiado ya, simplemente per haberlo decidido, pensado o deseado. Como si fuese posible formular un Abracadabrabra que pudiera transformar la realidad a mi antojo. Y eso, aceptando la premisa de que no soy un ser onmipotente (por ahora) es complicado.

Soy mayorcita y he hecho mis deberes. Sé que los cambios, normalmente, requieren de tiempo y esfuerzo. La mayor parte de las veces, sobre todo cuando alguno de los eslabones de la cadena del cambio no dependen de tí, todo lo que puedes hacer es poner de tu parte teniendo un objetivo definido, sabiendo qué parte del proceso te corresponde y teniéndola lo más resuelta posible, y estar atenta para no dejar pasar las oportunidades que te acerquen a ese lo-que-sea-que-puedas-querer. Y mientras hay que dejar que pase el tiempo, relajarse y disfrutar del proceso. Admirar el paisaje. La teoría es impecable. Pero de la teoría a la práctica hay un trecho.

Aquí, querido lector, es donde aparece mi amigo Coco, recordándonos una vez más la diferencia entre Creer, Saber y Sentir.

Siendo personas mínimamente inteligentes, alguna vez nos habremos dado cuenta del dramático salto (ese que se parece a un ataque de vértigo, a veces con nudo en el estómago y todo) que supone pasar de un estado a otro. Incluso en los aspectos más objetivos y medibles empíricamente puede fallar nuestra fe, o incluso en el caso en el que podamos creer en ellas es posible no llegar a sentirlas como propias, no ser capaz de aplicarlas o aceptarlas de corazón. Son esas pequeñas incoherencias que notas, incómodas, haciendo chirriar algún engranaje del proceso de lo que tu lógica te dice que debería ser, o cómo deberías sentirte. Suena de fondo, flojito pero estridente. Y es inútil negar que existe esa diferencia, casi tanto como intentar engañarte al respecto. Porque seguirás oyendo ese chirrido cada vez más fuerte cuanto más intentes desoirlo. Como si alguien rascara una pizarra. Tócate las narices.

Como en tantas otras cosas es posible que a lo largo de nuestra vida determinadas creencias, experiencias o nuestra propia cabezonería hagan bailar muchos de los criterios por los que nos guiamos de un extremo a otro de esta lábil escala. Se puede forzar la máquina, claro, siendo muy consciente de qué deseas cambiar y pegándote un toque cada vez que te das cuenta de que vas en la dirección contraria. Pero volvemos al principio, señores; lo que yo quisiera es que eso pudiera cambiar solo con desearlo, y eso no va a suceder. Y es inútil preocuparse o angustiarse por algo así, porque de eso no va a salir nada positivo. Te estás poniendo la zancadilla tú sola, nena, sé consciente.

Trabajo en ello, Capi, no te creas. Me lo curro un montón. Pero aún llevo mal lo de soltarme y no angustiarme en el proceso, resignarme a que las cosas deben ser así. Y me repatea no ser capaz de conseguir ese salto con solo desearlo. Aunque estoy cerquita, cada día un pasito más. O eso espero.

Y ahora, encanto, ya puedes empezar a lamerme las botas.

23.4.08

Fiestas de guardar


Hay fiestas que te llegan. Para mí Sant Jordi es una de ellas. Como Sant Joan, son celebraciones que aquí, en Cataluña, se viven de una forma distinta; las calles lucen especialmente brillantes y parece que la ciudad te tenga reservado un guiño en cada esquina, en cada rincón, en cada uno de sus detalles. Como si hubiese decidido ponerse sus mejores pendientes o se hubiese soltado el pelo.

En los colegios, por aquí, se suele rodear estas festividades de una mística especial. Recuerdo con cariño cuando, de chiquitilla, pasábamos semanas peleándonos con ingentes cantidades de papel de seda y cola hasta conseguir un amasijo bicolor que pudiese recordar vagamente a una flor, o grapando pedacitos de papel llenos de garabatos hasta tener un símil de libro. Y entonces llegaba el día D, y salías de clase con el corazón en un puño y la carita sonriente, todo nervios, a penas conteniendo la emoción que suponía entregar esas obras de arte a tus padres, que venían a buscarte esperando ver esa “sorpresa” que llevabas tantos días anunciando. Besos, abrazos y agradecimientos en tardes soleadas en las que el calor empezaba a mostrarse, anunciando el principio del buen tiempo. Así fueron mis primeros San Jordis.

Y, de mayor, hay pocas cosas más bonitas que salir por la mañana un día cualquiera para descubrir que millares de rosas han tomado la calle, y pararte a babear ante los lomos brillantes de los libros que encuentras a cada pocos pasos. La gente pasea con cara de fiesta, llevando bajo el brazo el equivalente a esas manualidades de los críos, con las mismas sonrisas nerviosas e ilusionadas, el mismo nudo en el estómago. Porque por más tiempo que pase, para los amantes de esta fiesta, una rosa es más que una flor, y un libro más que resmas de papel impreso.


Me encanta que todo esto suceda. Al margen de cualquiera, de todo lo que pueda estar pasando por tu vida. La gente sigue buscando el libro perfecto o la rosa más bonita del puesto para aquella persona en especial; todos y cada uno de esos tópicos, encarnados en tapa dura o blanda, o en flores del Maresme o de Marruecos, llevan escrito un nombre y apellido y significan algo en concreto.

Es de esas curiosas ocasiones señaladas en el calendario en las que la magia está programada, pero que pueden seguir embrujándote por su extraña belleza. La belleza de una ciudad que se engalana, y la de la gente que disfruta de esa pátina tan especial, de ese exótico proceso. A eso se le llama ilusión. Y tengo la gran suerte de que me salpique, tanto si quiero como si no, cada año en un día como hoy.

22.4.08

Colgando el cartel de COMPLETO

Parece que ya puedo colgar el dichoso cartelito. La chica que se ha incorporado, llamémosla Yoyi, es un encanto y un terremoto. Llegó el pasado sábado y el lunes empezó a trabajar. Y ha cumplido (y de qué manera) con lo que se esperaba de ella, tanto en el trabajo como aquí. Creo que nos vamos a llevar muy bien.

Por otra parte, ayer mismo cerré el trato con una médica mejicana que va a venir a hacer su especialidad al Hospital del Mar. Llega el viernes que viene y se quedará hasta finales de Julio. Eso significa que voy a quedarme medio colgada para Agosto, pero he decidido preocuparme por eso cuando llegue. Estoy harta de ir haciendo cábalas por cosas que están tan lejos.

... Y hoy, como ayer, no he ido a trabajar. Estoy en casa, ya casi sin fiebre pero con un gran dolor de garganta (la tengo roja, irritada y sensible), aunque por suerte no haya infección. Es de esos malestares que tenía cuando era pequeña, que hacía que me sintiera blandita y floja, y que me abandonase plácidamente al templado abrazo de la cama. Dormir y beber agua, tal vez leer un poco, y dejar que pase el tiempo hasta encontrarme mejor.

Lo que pasa es que estas cosas, de mayor, se llevan distinto. Y más cuando eres consciente de la cuenta atrás que supone que la nueva compañera esté a punto de llegar y que la que va a ser su habitación parece por ahora un campo de batalla, que la nevera está casi vacía, que debería colgar las lámparas de las habitacines aprovechando que mi padre me ha dejado la percutora y un millón de cosas más.

Tal vez lo que menos gracia me hace es ser consciente de que toda esta movida es para conseguir algo que, en realidad, no es exactamente lo que yo quería. No es un mal apaño en absoluto, y creo sinceramente que va a ser una experiencia genial, y que voy a aprender mucho de ella. Me va a servir para no estar tan sola y será enriquecedor. Pero esto no es lo que yo quería, como tampoco es lo que quiero ahora. Aunque seguramente sea parte del camino para llegar a ello.

14.4.08

¡Ya!

Por fin parece que las cosas van cuadrando. Y aunque sea lunes estoy de buen humor, y me estoy dedicando a esas cosas que hacen que mi ánimo mejore por mometos; las manualidades y la cocina. Qué queréis; un ramalazo marujil sí tengo. La semana ha empezado de lujo. Y seguirá mejor, seguro. Me siento lista para comerme el mundo.

12.4.08

Un (medio) respiro

Ya tengo una inquilina. Tal vez sea una propuesta arriesgada; es una chica que aún vive fuera, que viene por trabajo con un contrato de seis meses (prorrogable), llega el sábado que viene y empieza a trabajar el lunes. Hemos cruzado mensajes y hablado por teléfono, pero aún no nos hemos visto. Llamadme clásica, pero sinceramente me fío mucho de la sensación que te produce alguien cuando le ves en persona, y esa es la parte que me falta. Esto está siendo una epopeya y esta es solo una aventura más. Ojalá salga bien.

Por otra parte eso me da un poco más de tranquilidad y tiempo, y eso se nota. Hoy he podido dormir una siestecilla. Me ha sentado de lujo. Y ahora; a seguir con mi tarde.

10.4.08

Soy una tía dura



... Pero, joder, a veces parecen tan grandes...

7.4.08

Hoy va a ser mi día

... Y no va a serlo porque sea una fecha señalada, ni porque todo me haya salido rodado desde primera hora de la mañana. Va a ser mi día porque lo he decidido, porque me sale de las narices y porque estoy harta. Voy a dedicarme a cumplir con las mínimas obligaciones que deba atender, a sacarme marrones de encima de buena gana y con buen humor, a prepararme una buena comida (sí, pasadas las 4 de la tarde, ¿Qué pasa?), echarme una siestecilla y hacer de mi habitación un lugar habitable, que ahora mismo parece más una leonera que cualquier otra cosa. Y eso es algo que me repatea el hígado. Voy a seguir tirando lastre y a darme un par de homenajes sin preocuparme de nada más. Sin prisas, sin agobios ni malas leches. Porque lo he decidido y porque yo lo valgo.

Eso sí; si alguien tenía pensado echarme un puteo justo hoy... Casi que podría colaborar con este espíritu y esperar a otro día. Igual hasta se le pasa :)

3.4.08

Quien tiene un amigo tiene un tesoro y Los profesionales pueden cagarla más que yo.

Quien tiene un amigo tiene un tesoro...
... Y mano de obra barata. Finalmente la movida de los armarios de mi piso (mover cuatro armarios de 2,37 metros de alto, 7 medios cuerpos en total) fue una epopeya... Pero menos de lo que esperaba, y profundamente divertida (acabaré poniendo un ficus en vuestro honor) gracias a mi hermana, David, Lumen y Dile, que ayer se arremangaron y sudaron de lo lindo para ayudarme a mover mis muebles. Chicos y chica; valéis un potosí. Y los que más cobraron en pizza y cerveza (y algo de vodka). No; no pienso colgar las fotos que saqué, al menos por aquí... Ahora me toca mover mi ropa, averiguar qué hay dentro de los millones de cajas, bultos y cajitas que parecen haber criado en este año y tirar, ante todo tirar muchas cosas. Pero eso es tarea mía. Gracias, muchas gracias.
Mención especial a otras personas que me han ayudado en este trance; mis padres (que se portan como auténticos campeones), Emma (por su soporte emocional, por aguantar mis neuras y por llevarme a IKEA cada vez que lo necesito, aunque cada viaje termine repercutiendo en sus pies, riñones y economía), a Impe (que también soporta mis neuras, aunque creo que deben sonarle demasiado familiares....) y a Anna. Y a toda la gente que me muestra su soporte, ya sea cara a cara o en la distancia. Todo esto está siendo más fácil gracias a vosotros.

Y los profesionales pueden cagarla más que yo.
No es que eso sea una novedad, pero cuando esta mañana dos operarios han venido a cambiar un par de baldosas a la oficina y han rebentado la cañería de abastecimiento de agua de toda la finca no he podido más que reírme. La oficina literalmente inundada y yo riéndome. Todos achicando agua y yo riéndome. Gran ataque de nervios generalizado y yo riéndome. Me he sumido en una especie de catarsis donde nada ya tenía importancia, donde todo te lo podías tomar a risa. Ha sido grandioso, profundamente cálido y reconfortante. Y héeme aquí; con un dolor de cabeza digno de todo un colectivo por el martilleo constante de los operarios (a mano y a máquina), sin poder hacer mi trabajo y aspirando polvo en grandes cantidades, jodida pero contenta. Así da gusto.

1.4.08

No hay dos sin tres.

(OJO AL DATO: Este es un post emo. Se me pasará en un ratito, unos días a lo sumo, pero estoy que me subo por las paredes. Oye; y que nadie está obligado a leerlo, faltaría más)

UNO: En el trabajo llevamos una temporada desastrosa. Me encuentro ahogada por tareas propias de mi puesto y por otras que no lo son tanto, pero que se comen la mayor parte de mi tiempo y me impiden llevar a cabo cosas que podrían repercutir positivamente en mis perspectivas laborales a medio plazo. Y ando quemada por otras cosas a nivel más personal. En resumidas cuentas; mi rendimiento, en los aspectos que podrían marcar una diferencia, no es el que debería. Hoy hemos tenido reunión en la oficina, y he estado a punto de estallar (a chillar o a llorar, dependiendo del momento) cosa que no es muy propia de mí y que no me gusta. He conseguido controlarme negando a comentar determinados temas que, según mi jefe, debían ser tratados y que, según mi criterio, no tengo por qué hablar (ni justificar) con nadie con quien no me apetezca hacerlo. Lo que habría dado por poder pegar un buen corte de mangas en ese momento, oiga.

DOS: Como ya he comentado por aquí estoy haciendo cambios en el piso. Todo ello se debe a que he puesto dos habitaciones en alquiler y debo acondicionarlas lo antes posible. Hasta el momento, mirado en conjunto, no está saliendo mal, y lo más probable es que mi piso se haya dado la vuelta como un calcetín en dos semanas desde que empecé con ello, y que las habitaciones puedan ser ocupadas la semana que viene. La gente se está portando de cine; familia y amigos se han implicado muchísimo, y a los que más les debo como pago una pizza y cervezas, además de mi eterno agradecimiento.
¿Genial, chiquilla, de qué te quejas? Pensará alguno. Pues de que las dos personas a las que había elegido para ocupar las habitaciones no dan señales de vida, y la ley de Murphy ha actuado como acostumbra haciendo que haya perdido sus datos de contacto. Hay cosas que ni hechas a propósito, oyes.

TRES: Precisamente en mi vertiginosa carrera por acondicionar el piso a veces cometo torpezas, y la de esta tarde ha sido para nota. Una amiga me ayudaba a reubicar unas magníficas estanterías para aprovechar un espacio muerto encima de la puerta de la galería. Y yo, armada con mi taladro, estaba haciendo unos preciosos agujeros (del 8 concretamente) para colgarlas, cuando de repente y sin previo aviso ha empezado a brotar el pacífico entero de la pared convirtiéndome en un gato remojado. Sí señores; he agujereado mi primera cañería. Así que en este momento estoy escribiendo, oliendo a tigre malayo, esperando a un lampista que va a cobrarme una cantidad indecente de dinero y que vaya usted a saber a qué hora vendrá.

Si es que hay días que es mejor olvidarlos rapidito, y semanas que deberían poder pasarse a cámara rápida. En 15 días, si todo va bien, el piso estará completamente en orden (en un nuevo orden), lleno de gente majísima, yo estaré mucho más relajada y podré descansar y dormir como me merezco y mi situación, en general, habrá salido de la "zona caliente" en la que está en este momento... Pero ahora mismo me siento desgraciadita y sola, estoy cansada y tengo ganas de pegarme un buen baño caliente, cenar algo e irme a la cama. Y pegarle por fin la puntilla a este puñetero día.



[EDIT @ 21.29: Una hora después del cierre del súper y ante este tipo de calamidades es el mejor momento del mundo para que una se de cuenta de que no queda ni gota de chocolate en la nevera. Mierda.]
[EDIT @ 22.20: He topado con el mejor lampista que he conocido nunca, que lo ha hecho todo en un santiamén sin ensuciar nada (aún cuando ha tenido que picar pared) y cuyo olor no provocaba interferencias con la radio, la tele ni la conexión Wi-Fi. Una joya, de verdad. Voy a guardar su teléfono como oro en paño. ¡Oye! Al final no habrá sido taaaaan terrible ni este post tiene un final tan emo :)]

30.3.08

Desmontar y montar

Estos días ando de operación de desmontaje y montaje, de ordenar, de tirar, de revisar y considerar y reconsiderar con qué cosas me quedo y con cuales no. De muebles, de ropa y, en el fondo, de mucho más. Nadie se asuste; se trata de mudanza interna... pero no deja de ser una mudanza, claro.

Supongo que es una de aquellas tareas que cuesta y que da pereza, pero de vez en cuando es un ejercicio necesario y positivo.

A veces tengo la impresión de que realmente todo se mueve muy rápido, y que voy siguiendo el ritmo a duras penas. Pero, joder, lo estoy consiguiendo. Y me parece que lo estoy haciendo bien.

Así que eso, que ando liada. Pero estad seguros de que todo es para bien :)